domingo, 15 de septiembre de 2019

Cyber 5020 (Suburbios de Elysium parte 5)

Participantes: Django, Aleksei y Eithnen (_eternia_dolls) K'Ivan y Nonok (Gisela Crespo)

Imagen de Atom hawk de pinterest



22-8-2019
Suburbios de Elysium, distrito 69

Llevando a cuestas a Ariel el grupo de modificados llegaron a los suburbios del distrito 63, una de las zonas más peligrosas de Elysium, contrabandistas de piezas robóticas, convivían con los amos de los burdeles cibernético s de gama alta de la ciudad.

Los humanos no eran bienvenidos en esta zona. Una fina lluvia invernal empezó a cubrir el asfalto, el olor a cloaca emanaba de las aceras de manera constante, el agua se colaba por los canales de las calles.

Ariel se despertó en los brazos de sus compañeros y ellos la dejaron de pie.
-Chicos, no entiendo porque me he desmallado...gracias..por llevarme a cuestas, - se palpó todo el cuerpo buscando una respuesta.

-oh mierda..-

-tengo un cable suelto- puso las manos en las caderas y miro los locales que le eran familiares , una chica robot con una máscara transparente, apoyada en la entrada de un bar, miró a Ariel como si la conociera de algo.

Ella le sonrió y ariel le devolvió la sonrisa dijo al grupo - Así que.. esto es el área 69...-sonrio satisfecha

-Estamos en el lugar perfecto para pedir recambios-

Se acercó a Django le puso la mano en el brazo y le dijo-perdón por la coyeja-
Sonrió-chicos si queréis tomar algo en este bar pedirle a la chica, yo ahora vuelvo, voy a cojer unas cosillas-se metió en el bar

—Claro— digo K’Ivan.

—Mira ese local lo conozco podemos pasar el dueño me conoce— Miro a Nonok con una sonrisa maliciosa.

—¿Que me dices Peque?— La pequeña no dijo nada y se adelantó sin siquiera hacerle ni una mirada de aprobación.

—¿Vamos, No seguirás enfadada? — el alíen se encogió de hombros y extendió las manos.

—Peque?... ¡Ahhh espera!—

Miro a Nonok alejarse dirección al local luego a sus compañeros.

—Vamos? —

El interior estaba abarrotado, cyborgs y todo tipo de subseries se movían al ritmo de la música, los altavoces retumbaban y la vibración recorría tu cuerpo desde los pies a la cabeza.

—Esperadme en la barra voy a hablar con el dueño es colega, nos dejara una de las salas V.I.P. allí podremos hablar con más calma. — comento a los demás.

Se hizo paso entre la gente para acercarse a las trastiendas. Un hombre empotrado en una especie de silla flotante discutía con una bailarina exótica, el hombre carecía de piernas de hecho parecía un huevo gigante con papada sobre un flotador enorme de metal.

—¿CRES QUE PUEDES PRESENTARTE CUANO TE DE LA GANA? — Escupía con cada palabra como un perro sarnoso. La chica mantenía la cabeza agachada sin decir nada.

—¿Eyyyyy Flin, que pasa como va el negocio mi robusto amigo? — k’Ivan apareció justo detrás suyo.

Parecía que todo el enfado de Flin se desvaneció de golpe y su expresión paso a horror, izo una pausa para coger aliento y se dio la vuelta lentamente.

—¿K, como estas que te trae por mi pequeña morada? — los nervios se palpaban en su voz.

—Te has adelantado no tengo…— el chico lo interrumpió.

—Hoy no vengo por negocios, pero no te duermas que te veo muy tranquilo—

—¿Entonces?—

—Estoy de paso necesito un lugar tranquilo—

—Claro, lo que sea—

—Bien pues te pillo la Vip— Dijo con una sonrisa.

—¿Que? Digo por supuesto, sígueme— El hombre atravesó el local para dirigirse a unas escaleras al pasar por la barra K’Ivan hizo una gesto para que le siguieran.
Flin se paro en la puerta.

—Un segundo— Entró y se empezaron a escuchar gritos.

—VAMOS ESCORIA TODOS FUERA— del interior salieron dos humanoides vestidos con licra roja y un cyborg en pañales.

—Toda vuestra—

—Gracias— K’Ivan dio dos palmaditas de aprobación en la calva del hombre montado en donut.

La cara de sorpresa de Eithnen por haber escuchado a Ariel pedir perdón a su hermano, por dar las gracias y por preguntar si estaban bien, fue cambiando a una de asco a medida que se adentraban en aquel sitio. Escuchaba a Django hablar con Aleksei de que quizá fue el cable suelto de Ariel lo que hizo que, por primera vez, fuera un poco más fácil al trato. Cuando vio a aquella gente salir de la sala VIP se agarró con fuerza al brazo de K’Ivan, el que tenía más cerca.

—¿¡Cómo mierda podéis estar tranquilos aquí!? ¡esto es asqueroso! —protestaba.

—No se está tan mal—. Reía Django. —Estos garitos me traen buenos recuerdos. Además, mira a Nonok lo tranquila que está. ¿Por qué tú no puedes?

—Está…está lleno de…—decía arrugando la nariz. —Chu…gentuza—. Esquivaba a todo el mundo incluso evitando que le rozaran la ropa.

Una vez en el interior de la sala, Eithnen se negaba a sentarse, y cuando Aleksei le ofreció si quería algo de beber, le sacó la lengua.

—No pienso meterme nada en el cuerpo que no sepa de dónde viene—. Se cruzó de brazos. —Ni pienso sentarme ahí. A saber, qué estaban haciendo. Qué asco.

—Dios, qué guantazo ricolino tienes cuando te pones así. Por cierto, K’Ivan quería que le contaras…algo—. Le recordó Django.

—No. No quiere.

—Sí. Sí que quiere.

—No. Habrás oído mal.

—¡Eithne Aislinn Kresnik Sanders! —dijo señalándola—coge a nuestro colega y HABLA CON ÉL. Vamos. Puede tener alguna idea.

—Pero yo…vale…—se acercó al alienígena para comentárselo. —K’Ivan, yo… ¿Qué te dije de las miradas fijas, Django? Odio que me miren fijamente. Me pongo muy nerviosa.

—¡Que corra el aire, cabrones!

—¡No puedo contárselo a dos metros!

—Vamos a ver si encontramos a Ariel, Django. Vosotros quedaos aquí y cuéntale lo que te pasa.

—Gracias, Aleksei. A mi hermano no le gusta que me acerque a ningún hombre—. Sonrió cuando ya habían salido. —Prefiere que sirva a Dios o que sea lesbiana—reía. —Porque dice que todos los hombres sois unos hijos de puta. Bueno, lo de hace un rato es que…

Hacía tiempo que no pasaba por el distrito 69, la última vez que pisó este bar fue para acompañar su ex grupo de recompensas para divertirse un rato con las prostituras.
Escuchó a un grupo de hombres gritarse e  insultarse en una mesa cerca del escenario  de espectáculos en la zona oeste de la sala, justo al lado estaban las salas vip  tapadas con cortinas rojas aterciopeladas.

Comprobó una de ellas  estaba la camarera de los viernes por la noche, la hermosa mujer mitad robot Zoe, en el pasado tuvieron un romance que duró poco, su ex marido aún estaba obsesionada con ella y la vigilibaba gran parte del dia, excepto por la noche, se alegró de verla.
Zoe exaltó al oír el ruido de las cortinas. - ¡joder!, me has asustado, Ariel-

-Buenas noches Zoe- dijo sonriente.

-Buenas noches, Ariel ¿que te trae por aquí? Umm.. -

-¿Te apetece?, un poco... ¿de sexo?- le pasó el dedo por el pecho.

Ariel le cojió de la mano y se la besó -no puedo, busco a Janin, necesito que me revise los brazos-
zoe se encojió de hombros y siguió con su trabajo, -OK, esta al fondo del local con sus acompañantes de siempre-  - Ari... Buena suerte, hoy no está de muy buen humor, me tiró la bandeja por el suelo se  miraron con nostalgia por lo que tuvieron. -¿ que? ¿Así tratas a una antigua amiga?.. -

Ariel la abrazó:- lo siento ahora no tengo tiempo de hablar.. tendré cuidado con él- se alejó de la estancia.

Janin era el mejor reparando robots, pero era un tipo muy extraño, con un sentido del  humor dificil y de poco diálogo.

Ariel vió a Janin de lejos y se armó de valor para interrumpir su diversión, se lo veía relajado riendo con las chicas y brindando con champán, un tipo la cojió por detrás tirándola hacia abajo, ocultandola entre la gente la llevó a rastras tapandole la boca hasta  a una sala vip.
-shhh... Tranquila.. No grites.. Shh-

la obligó a sentarse encima de él. - ¡Ariel!, tranquila, no te muevas-le dijo en voz baja cerca de la oreja.

-sueltame joder- dijo ella molesta.

El chico cedió y ella se levantó volteandose para mírarle bien
.
-¿Quien eres? - ¿y que quieres? - le dijo con autoridad.

El chico le contestó:-¿Me recuerdas?-dijo grandilocuente, alzándose ante ella, su hermano se había operado la nariz y le costaba reconocerlo con ese pelo largo y esa barba de días.
Ella movió la cabeza hacia los lados en sentido de negación arqueado la ceja.

-Vamos Ariel piensa un poquito.. -

-No, no se quien eres-intentaba recordarle, pero no tenía ni idea.

El chico le enseño una marca de nacimiento en el antebrazo. - ¿y ahora? -

-uhu.. - Su cara cambió de asombro a enfado, le dió con rabia una buena bofetada que lo dejó atontado.

Ariel:- ¡Kail! ¡¡maldito cabron!!, tuu.. ¡tu!-le señaló con el dedo y volvió a cargar su ira levantando la mano y el la frenó.

-Espera espera espera.. Relájate-

- soy yo...tu hermano-dijo tambaleándose de un lado a otro.

Ariel tenía razones para estar  furiosa con el, cuando conoció a Django ella estaba trabajando para su hermano en una investigación secreta, el insistió en que se dejara atrapar por los mercenarios que la encerraron en esa jaula, tenía la certeza de que un capo de contrabando de piezas  robóticas estaba en ese edificio zanjando un negocio, estaba preparando una supuesta redada y ella se dejó atrapar por los guardias para distraerles mientras el equipo de su hermano y el se disponían a cazarlos in fraganti.
Su hermano tenía que ir a por ella o darle alguna señal de que podía salir del edificio, pero, la cosa se complicó.

-¿¿como te atreves a decirme que me calme?? - -¡me dejaste tirada, estaba esperándote, sino hubiera sido por un hombre que conocí me hubieran matado!-

-sabes ¿¿sabes cuántas maldades me hicieron antes de meterme en la celda?? Ee? -

-y nooo, no es la primera vez que alguien me usa kail, y tus amigos en el pasado...¿Quieres que hable más?.. Eehh?? -

Kail se encojió de hombros, no sabía que decir sentía vergüenza -jo-Der. yo hize lo que pude por protegerte... pensé que-que ya te habías ido-

Ariel:¿¡p-pero-pero?! que dices?! - dijo poniéndose las manos a la cabeza.

-es..¡¡Que siempre haces las cosas mal, Kail,!! como puedes ser tan chapuzas!!-

-t-tuve que salir por patas eran más que nosotros.. -

-¿¿ah si??  ¿Y para que siven los micros? ...-"este tío es imbécil, pensaba ariel, sintió por primera vez, en mucho tiempo ganas de llorar, le rodaron las primeras lágrimas sobre sus mejillas.

-¿¿y que más vas a explicarme, ehh??.. ¿Como pudiste dejarme con un grupo de locos? ..- Ah siii.. Ya lo recuerdo.. eran tus amigos.. Ya.. -

-pues que bien los conocías.. ¿No?.. Sabes que abusaban de mi-

Kail: eso no lo sabía-dijo afligido.

Ariel:-¿que no lo sabías?-dijo asombrada - ah claro.. Como nunca apareciste..de echo.. Si,.. Pero... Después de ¡tres años!! tres años kail! .. -

- ¿te parece eso normal? ¡Crees! que por una sola vez? .. ¡Puedes!... estar quietezito sin meterte en líos!! . - dijo enfatizando en cada frase su enhojo y su frustración.
Kail:- ¡Dios ari!.. lo siento de veras- se abalanzó hacia ella y la abrazo con fuerza - lo siento... Yo... Yo no se que decir-

Ariel le caían las lágrimas, se alegraba en parte de verlo pero tenía su presencia - kail, solo quiero saber que has dejado las apuestas y que..Tienes una buena razón para haber aparecido de repente... -

Kail:- si, te echaba de menos, y ..necesito que me ayudes a vencer un mercenario que me persigue-

Ariel-¿Por qué?, ¿Qué has le has hecho?-

Kail:-ummm…veras estaba en un foro de apuestas de gladiadores y, jeje te vas a reir..-

-el gladiador por el que aposté perdió y el corredor al que tenía que entregarle su dinero digamos que…se me olvidó meterlo a dentro de su maletín… ¿a que es divertido? Ee..jejeje..- tragó saliva, Ariel se estaba poniendo nerviosa, ella, sintió un cosquilleo por la cabeza seguido de un pequeño chispazo, gruño de dolor y sus ojos cambiaron de color verde por un tono plateado

-¡ahora si que me has cabreado!- desenfundó su puñal de la funda tobillera y andó a paso ligero hacia el dispuesta a pincharlo.

Kail se exaltó. - joder, vale no..no estas para bromas-

-ya lo..lo veo..-

reculando hacia atrás, sus ojos reflejaban terror, esquibaba cada estocaje que ella con agilidad y precisión le iva dando.

Kail:-miralo por el lado bueno.. -   -si ganas… eres libre-
-agg!!!, joder ariel eso duele-lo alcanzó rajandole la camisa haciéndole un corte.

Ariel: -¡Seguro que han puesto precio a tu cabeza!- ... ¡¡Tu de aquí no sales vivo..agggg!! –
Kail seguía esquivando a Ariel se le iva escapando un ¡socorro!, ¡ayuda! de vez en cuando…

Aleksei y Django caminaban por el lugar buscando a Ariel. El chico dejó ir un suspiro. La música no le dejaba escuchar ni sus pensamientos. Su amigo empezó a reír.

—Relájate. ¿Qué pasa? —reía el ruso.

—Eith está sola con ese capullo.

—¿Aún sigues con eso? —preguntó mientras miraba a todas partes buscando a Ariel.

—¡Sí! Desde que se traumó por lo que le hicieron a los dieciséis añitos no la han tocado—Arqueó una ceja. —Así que ella nunca… eh…bueno, eso. Me lo habría dicho, soy su única familia prácticamente.

—Oooohhh yaaa… entiendo… nah pero K’Ivan se ve legal.

—Teniendo en cuenta dónde lo encontró, permíteme que dude.

El chico levantó la mano cuando escuchó a alguien pedir socorro. Echaron a correr hacia la persona que pedía ayuda y vieron que tenía un corte, incluso la camiseta la tenía rota. Los dos mercenarios se miraron y vieron que Ariel intentaba matarle. Aleksei interceptó al chico que huía para atenderle y Django se acercó a su compañera para proteger al desconocido.

—¡Vaaaale, tiempo muerto! —dijo parándose delante de Ariel. Sintió un frío intenso en la mano que le atravesó el guante y empezó a sangrar. Le golpeó la muñeca y se la retorció para desarmarla. Chutó el cuchillo con la bota lejos de ellos. Le pasó el brazo por los hombros pegándose a su espalda y llevando el brazo de la muchacha hacia atrás. Notaba la respiración agitada de la chica y no había pasado por alto ese color plata de los ojos. Tampoco que había estado llorando. —No sé qué ha pasado —le susurró apoyando la cabeza en el hombro de Ariel sin soltarle la mano. —Pero has herido a ese chico —se refería al que atendía Aleksei. Él sabía primeros auxilios. —Estás muy cabreada y lo sé… —seguía diciéndole en voz baja. —Y me estoy jugando el carnet de padre no lo dudo—rio nervioso. —Pero oye…si le matas…no serás mejor que aquellos tíos que te destrozaron la vida…aquellos que te encerraron cuando nos conocimos.

Empezó a soltarla lentamente mientras que Aleksei atendía al chico sin apartar la vista de sus compañeros por lo que pudiera pasar.

—Te suelto ¿vale? —le soltó el brazo y la abrazó por detrás. —Tran-qui-la. Todo está bien—. Dejó ir la mano de Ariel, manchada con la sangre de Django.

Ariel escuchó atentamente las palabras de Django, estaba en chock temblaba, se sentía extrañamente demasiado cansada, cayó de rodillas, se dio cuenta que hirió a Django, la sangre de su mano no era suya, respiraba forzosamente, tosió un poco, puso las palmas de las manos en el suelo, no quería mirar a los chicos a la cara, se quedó inmóvil en esa postura llorando, sacando toda su frustración almacenada de tantos años de sufrimiento y soledad, Django la calmó, no sabía que decirle, lo miró de reojo por un momento, sentirse tan vulnerable delante de ellos le dolía más que nada este mundo.

Kail estaba relajado, como si no hubiera pasado nada, observando como ese chico hacia un buen trabajo con su vendaje. -Gracias por las curas -le dijo amablemente, no le dolía los cortes, pero le jodía que ella le hubiera rajado su camisa nueva, revisó que no tuviera algún que otro arañazo y se presentó cortésmente ante sus nuevos amigos.

-Seguramente os estaréis preguntando quien soy, pues, soy kail, el hermano de Ariel, hacía tiempo que no nos veíamos y...bueno hemos tenido una pequeña disputa familiar- No tenía ni idea que clase de gente eran esos dos, pero desde luego el indio americano supo cómo calmarla y dedujo que su hermanita sentía algo por ese hombre, se arrodilló a su lado y le cogió la cara para mirarla bien -cielos Ari, tus ojos han cambiado-dijo en tono preocupado haciendo una sonrisa psicópata de satisfacción, ya estaba tocando fondo.

Ella le clavó una mirada asesina apartó su cara de su mano con un movimiento brusco -¡¡déjame en paz!!-lo empujó haciéndole perder el equilibrio, se levantó del suelo rápidamente. - oh vamos pequeña, no seas tan, desagradable conmigo, veamos...-Sacó una probeta con un líquido blanquecino, se sentó frente de ella, acomodándose en el sofá, mostrándole el frasco.

-Cálmate, por favor, quiero que te pongas bien...-dijo dulcemente -vamos. - movió la cabeza en señal de que se viniera - ven a por él, oh..¿quieres que te lo inyecte? - Aunque se desintoxicó de esa droga, aún tenía ataques de mono y necesitaba solo de vez en cuando, darle un traguito a esa basura.
Ariel se levantó con dificultad, al no recibir respuesta el reculo hacia atrás rodeando la estancia, alejándose de ella -eh ehe eh, frena, frena-

-oye tu- refiriéndose al indio -guárdame eso- Le tiró el frasco y una hipodérmica para que lo pillara al vuelo. -me tendréis que ayudar, está ida- dijo con nerviosismo -Ariel. escucha a tus amigos, estamos aquí para ayudarte, vale. - ella no le oía, solo veía que avanzaba como un tanque hacia él, apartando los objetos que le obstruían el paso, lo agarró por el cuello con firmeza, lo levantó del suelo y se quedó al aire forcejeando contra ella….

—“Oye tú” —repitió Django viendo cómo el frasco iba hacia él. Levantó el brazo y cogió ambas cosas a la vez. —Aleksei… ¿qué coño es esto? —preguntó pasándoselo.

—Mmmm… no creo que te guste la respuesta, amigo. ¿No vas a pararla?

—Dime qué es esa mierda—. Se acercó a Ariel e hizo que soltara a Kail. —Permíteme, Ariel—. Django pasó el brazo por los hombros del hermano de su compañera y con la mano libre se quitó la capucha. —¿Sabes? No soy muy amigo de los desconocidos—. Advirtió hablándole casi en un susurro. No le gustaba levantar la voz. —No tengo muy buenas experiencias con ellos. Líala…hazle algo a alguno de mis compañeros…y da igual donde vayas… te buscaré…te encontraré y te mataré. Si no vas a causar problemas, podemos ayudarte con los tuyos… búscanoslos…y eres hombre muerto

—. Le dio un golpecito en el hombro y le guiñó el ojo. Después se acercó a sus compañeros.

—Vamos, tranquila —decía Aleksei a Ariel—respira despacio cogiendo aire por la nariz.

—Me ha hecho cabrear y eso que yo nunca me enfado.

—¿Cabreado? ¿sabes? —preguntó—una de las cosas que no me gustan de ti, es no saber distinguir cuando estás cabreado de cuando no. ¿Cómo lo haces?

—Siempre he sabido hacerlo. Eith también lo hace. Con ella tampoco sabes si te arrancará la cabeza como una mantis religiosa o no. Muy bien…Kail… te diría que no es asunto mío y que no debo meterme…pero desde que salvé a tu hermana de unos impresentables me siento bastante responsable de su seguridad…así que… ¿qué quieres de ella después de tanto tiempo? ¿por qué dejaste que la putearan tanto? ¿¡a qué coño juegas!? —golpeó la pared con el puño.

Ariel se sentía agradecida por tener a los chicos cerca, tiró de la chaqueta de Django -Gracias por estar aquí…los dos- lo soltó, se dio cuenta que sus manos que ya las veía dobles, tenía que descansar. -se…se me pasará- Se sentó al lado de Aleksei -g-racias-.

Kail se apoyó en la pared intentando recobrar la respiración, se dejó caer al suelo, miró al indio con preocupación, ese tipo le daba un poco de mal rollo, después de lo que le dijo. - ah… ¿m-e preguntas.. por el fr-asco…koff, koff.. es su dosis de..-

- ¡cállate! -le interrumpió Ariel. -Ops- dijo kail

Prosiguió ella -No q-quiero tomarme e-so- Movía la cabeza de lado a lado en modo de negación, se puso la mano en la frente, kail la observaba de lejos achicando los ojos. -Ari… estas teniendo fiebre- respiró hondo, se encontraba mejor, toco su cuello aun lo tenía en su sitio -No vengo a daros..e.. problemas-hizo una sonrisa forzosa a sus amigos, se acercó a ella con cuidado -yyy- dijo levantando el dedo índice con un tono de sabelotodo -Te recomiendo mi querida niña, que... te tomes eso y escuches mi propuesta-

-hazlo por mí, por todos- se arrodillo ante ella - ¿Qué me dices? -

Asentó con la cabeza agachando la mirada, suspiró. -ugg…Que remedio, ¿contra quién quieres que luche? - -Django, dámelo-extendió la palma de su mano esperando el frasco.

-buenoo...luego hablamos. yo me espero a que te pongas- -bieen-dijo acentuando la última palabra.

—Sí. Le podemos partir la cara a quien quieras—. Intervino Aleksei.

—¡Eeeeeh, tranquilidad en el frente escuadrón de la muerte! —exclamó Django lanzando el frasco al aire y cogiéndolo con la mano. La última vez que lo hizo estuvo a punto de caérsele al suelo y carraspeó. —No sé qué mierda es esta…pero no voy a darle nada que le haga daño. Tío, ¿es que te pasa aire por la cabeza? —Y en lugar de darle el frasco a Ariel le chocó la mano como le haría a un colega y le puso él la palma para que hiciera lo mismo.

—¿Quieres dejar de hacer el imbécil y dárselo de una vez? —preguntó su amigo ruso. —Te recuerdo que Eith está sola con K’Ivan.

—¡Error! Seguro que Nonok está con ellos así que no me preocupo.

—¡¡Que se lo des ya, hostias!! —Aleksei se lo quitó de las manos tras un forcejeo. El corte que le hizo Ariel le dolió, haciendo que abriera las manos y que su amigo le cogiera el frasco. —Toma —se lo dio a la chica.

La mirada de advertencia que el indio le lanzó a Kail fue muy significativa. Solo se reflejaba el hermano de Ariel en sus ojos verdes como los de un gato.

Kail se puso serio con Django.-tranquilo, no la matará-

La droga le hizo efecto y enseguida recobró su energía, sus ojos de color plata volvieron a su color natural, no pensaba que aun estaba enganchada a ese fármaco tan adictivo y creía que su desmayo fué, un ataque de angustia de ver su propia sangre, algo que le ocurría de bien pequeña.

-¿Lo ves?- le dijo Kail a Django -como puedes ver ella esta mucho mejor, tomaba este fármaco cuando le terminaron de ponerle los brazos…y..-

-Kaaail- lo interrumpió por segunda vez, le reventaba que siempre hablara más de la cuenta, no era necesario que vieran sus compañeros que era una yonki en proceso de desintoxicación.

-¿¿siiii??-

-dime, ¿Cuánto le debes a esa sabandija?-

-Unos diez mil..-

-¿y los tienes? ¿O te los has petado en otra cosa?-

kail se quedó mudo y entró en pánico, por la mirada que Ariel le estaba haciendo de cabreo, esta vez sería muy difícil convencerla.

-emm...digamos que casi, casi tengo gran parte de lo que le debo- Ariel se empezó a reír, tenía una idea muy descabellada para que pagara su deuda que seguro le serviría de escarmiento y dejaría de gastar su dinero a lo loco, pero primero quería verle rogar su ayuda.

-Pues hermanito…- le dio dos toques en el hombro. -be rezando para que no te pille el matón, porque yo no puedo pagar esa cifra...-

-Vamos chicos- se levantó fresca como una rosa – Busquemos a los demás, seguramente estarán preocupados-

Kail se quedó de piedra. – ahhhhhh, y- yo que hago ahora- Ariel lo ignoro por completo estaba harta de ser el salvavidas de Kail -Django ¿cómo tienes la mano?, ¿te hice daño con mi cuchillo? ah! mi cuchillo, mi cuchillo de asalto - se tocó los bolsillos y lo empezó a buscar por el suelo...
-En cuanto lo encuentre, buscamos a los demás y nos largamos. –

Django se quedó mirando a los demás pensativo y después respondió a Ariel.

—Bien. Se curará rápido, no pasa nada. El daño me lo hice yo por meterme por medio aun sabiendo lo que pasaría —se echó a reír.

—Eres un poco ligero de ideas ¿no te parece? —le preguntó Aleksei —ayúdanos a buscar el cuchillo que tú mismo mandaste a tomar por culo.

—Voy a ver qué están haciendo los otros por ahí dentro. Aleksei, no les quites el ojo de encima ¿entendido?

—¡No te escaquees desgraciado, la culpa fue tuya! ¡quédate y ayuda!

—Cuando encontréis el cuchillo venid. Dejad de hacer el tonto que todavía nos echarán a patadas de aquí y nuestro amiguito humanoide, que es el que nos ha conseguido un sitio más o menos tranquilo, estará ligándose a mi hermana y no podrá ayudarnos… hijo de puta —gruñó.

—Dios… ¡madura de una vez! —gruñó el ruso mientras buscaba el cuchillo. Había bastante gente y no le extrañaría que hubiese acabado en cualquier sitio.

—¡No soy un plátano! —dijo echando a caminar hacia la zona VIP.
Recorrió el lugar mientras caminaba pensativo. Kail no le gustaba, Ariel había cambiado el color de ojos y se portó de una forma muy agresiva. Además, esa cosa que se bebió no acababa de gustarle. Tenía varias cosas en las que pensar. Se habían juntado unas preocupaciones con la de salvar a Eithnen.

—¡¡Hola compañía!! —abrió la puerta sin llamar. Contaba con la presencia de Nonok, por lo que no se molestó en hacerlo. —¡¡TÚ!! —señaló a K’Ivan —más te vale que…

—¡¡Hola Django!! —saludó Eithnen para que se callara— ¿cómo ha ido, hermanito? ¿habéis encontrado a Ariel?

—Sí. Están buscando el cuchillo ella, Aleksei y Kail.

—¿Kail? ¿quién es?

—El hermano de Ariel. Un chaval de tu edad más o menos, quizá más joven. Buena percha, pero un poco… rarito. Por cierto, ¿a qué viene esa cara?

—No, nada. No es nada. Estoy… un poco mareada, eso es todo.
—Te sangra la nariz.

—Mierda, mierda, mierda… no, ahora no.

—Tranqui ¿vale? —preguntó su hermano —no… no será nada. Siéntate.

—¿QUÉ? ¡¡¡NI DE COÑA ME SIENTO AHÍ!!!
Django la cogió a peso y la obligó a sentarse.

—Te diría que fueras al lavabo… pero no me fío de la gentuza que anda por ahí fuera. Un caballero protege la virtud de su reina. Y seguro que hay mucho bandido por ahí que…
—Tu reina te dará dos hostias como sigas por ahí—. Echó la cabeza hacia atrás y cerró los ojos. —¿Qué haremos luego?

—Normalmente cuando le da alguna hemorragia luego viene el KO —explicó Django a Nonok y K’Ivan. —Pero parece que ha sido falsa alarma—. Se dirigió a ella—cuando vengan, que Kail nos cuente su movida y miraremos de echarle una mano al cuello…esto… una mano—. Se corrigió.
K’Ivan que en ese momento se encontraba de pie frente a Eithnen dio un salto de la sorpresa que le hizo sentarse, luego se cruzó de piernas e hizo como si estuviera hablando de un tema completamente distinto.

—Calma caballero emplumado, aquí no ha pasado nada— dijo la pequeña con naturalidad mientras se dirigía al sofá en el que su compañero había acabado sentado.
Cuando se mencionó a Kail, Nonok miro al alien.

—¿Que otro más, es que cada vez que os dejemos solos vais a recoger al primero que aparece? — Dijo K’Ivan llevándose la mano a la frente, mientras negaba con la cabeza.

Pensó que perder el tiempo buscando su cuchillo no era lo mejor que podía hacer-Da igual Aleksei- dijo agobiada -vamonos- acompañó esas palabras con el gesto de venirse con la mano.
Kail encontró el cuchillo bajo una mesa, se lo guardó en el bolsillo y desapareció.
A ella le fué fácil, encontrarlos a todos, corrió la cortina bruscamente, echó un vistazo a los asientos libres, titubeó por un momento donde debía sentarse, mira que la sala era grande, pero no quería demostrar que le apetecía sentarse al lado de Django, sentó enfrente de Nonok -Hola chicos – dijo relajada mirando a los chicos -Siento haber tardado tanto-

- Al final no me llevaré ninguna pieza mecánica- - ¿qué? - picó de manos y se las frotó - ¿vamos tirando? -

—¿Nos hemos quedado en este garito asqueroso y de mala muerte para nada? —gruñó Eithnen. —Esto es increíble…os mataría si pudiera.

—Relax hermanita—. Sonrió Django.

—Y otra cosa… ¿qué pasaba ahí fuera? ¿por qué habéis tardado tanto?

—Digamos que Ariel no se lleva demasiado bien con Kail y le ha pasado…algo. No sabría decírtelo. Muy chungo y raro. Incluso ha intentado cargarse al chaval.

—Vamos a ver… ¿¡es que sois imbéciles o qué os pasa!? ¡¡¡por eso nada os sale bien, a la que alguien se os acerca ya estáis intentándolo matar!!! —se pasó la mano por la cara y suspiró exasperada. —¡¡¡No se puede ir por el mundo apuntando a la peña con el cuchillo o con la pistola solo porque se os pone un poco chulo, existe la diplomacia!!!

—Caaaalma, relaaaax, ya pasó. Saaaaape, saaaape.

—¡¡No me trates como si fuera un gato!! —gruñó. Cogió aire y se relajó. —Vale… antes de irnos, escuchad. Esto me va a pesar un montón—. Miró a K’Ivan. —Como bien sabréis o no, Django y yo somos los hijos del director Kresnik y sus herederos. Cuando fui a casa esta última vez, mi padre parecía dispuesto a declararle la guerra a Himura. Himura Corp. quiere absorber la empresa de nuestro padre y él no está de acuerdo en que hagan eso, por lo que está pensando en atacar. No sé cuándo será…pero sé que el experimento que hizo con mi hermano y conmigo era para intentar conseguir algo parecido a superhombres. Mejorar a su ejército. Sospecho que quiere hacerse con el control de Elysium. Tiene poder y dinero para eso.

—Eith… sigues teniendo lo que le robaste ¿cierto? —preguntó Aleksei súbitamente acercándose a ella.

—Sí. ¿Po…?

Eithnen abrió mucho los ojos cuando vio a Aleksei tan cerca de ella. Sintió un frío intenso en el abdomen y apoyó las manos en la de su compañero y la camisa se tiñó de un color oscuro. Retiró el cuchillo mientras le cogía la muestra de ADN. Se llevó la mano a la herida. Django quedó bloqueado, su cuerpo no se movía y sentía que los músculos estaban paralizados. Antes de marcharse, sacó la pistola apuntando a Ariel mientras se iba alejando de ellos. El ruso le tiró a su amigo un papel con el número de teléfono de su madre. Había estado jugando a dos bandas. Django dejó escapar a Aleksei para evitar que disparase a su compañera. Después, corrió hacia su hermana.
—Eith…yo…yo no… yo…

—No dejes…que le dé eso a papá… ¡mátale!

Haciendo caso omiso de lo que le pidió, se quitó los guantes y se retiró la capucha. Presionaba la herida mientras buscaba algo con los ojos. Reparó en el número de teléfono. Era el número de la única persona que podía salvar su vida. Estaba intentando mantener la cabeza fría. Sabía que en ese momento más que nunca era cuando debía estar más lúcido. Su hermana no aguantaría la puñalada con el cuerpo tan débil que tenía.

—No dejéis que se duerma hasta que vengan a buscarnos… Ariel, respecto a lo de antes…ya hablaremos luego—. Se refería a aquella droga extraña y a todo lo referente a ella. La llamada obtuvo respuesta.
15-9-2019

jueves, 22 de agosto de 2019

Cyber 5020 (Suburbios de Elysium. Parte 4)




Participantes: Nonok y K'Ivan (Aaron Idigoras Martín) Ariel (Gisela Crespo) Eithnen, Aleksei, Django (_eternia_dolls)

Imagen de Dmitry Wittmann

10-8-2019

Salieron corriendo del laboratorio. Django no sabía qué estaba pasando pero se dejó llevar por Nonok hasta la calle. Una vez abandonaron el edificio, cuando casi estuvo a punto de besar el suelo agradecido de haber salido de ese sitio infernal, una criatura se plantó imponente frente a ambos. Sabía que no podían dejarlo suelto o la ciudad entraría en pánico. Algo que a Django no le parecía del todo mal. Estuvo a punto de dejar ir a aquel experimento, pero su hermana estaba desaparecida, podía estar en cualquier parte, y Nonok estaba con él.

— ¿¡PERO QUÉ HABÉIS HECHO CENUTRIOS!? —Rugió— ¿¡ESTÁIS LOCOS O QUÉ!? ¡¡ESPERABA ESTO DE ARMA LETAL 5 PERO NO DE TI!! —se dirigió a K’Ivan.

En ese instante llamaban a su teléfono pero no podía responder. Aquella cosa empezó a golpear con rabia hacia el grupo y alcanzó a Django abriéndole una herida en la frente. La sangre le caía por la cara y tuvo que cerrar el ojo para que no se le metiera dentro. Chasqueó la lengua quitándose la sangre con los guantes y echó a correr contra él mientras sacaba las Predator VI, unas pistolas a las que había cogido cariño y que manejaba con bastante soltura. Tras algunos disparos, prefirió el cuerpo a cuerpo. Las balas eran demasiado valiosas. Tenía aspecto humanoide e imaginó que en algún momento aquella cosa habría sido un ser humano, o un intento por parecerlo.

— ¿¡Pero qué es eso!? ¿¡Un jugador de básquet pasado de rosca o qué!? ¿¡De dónde sale algo tan grande!? Solo espero que no colaboraran con Kresnik—. Se mordió el labio.
Un disparo pasó silbando cerca de la cabeza de Django e impactó contra la enorme bestia que tenían delante. Él se giró y respondió al disparo con otro.

—¡¡Calma pedazo de mierda, soy yo!!

—¡¡¡Pues no dispares a ciegas imbécil!!! —Rugió mientras esquivaba un ataque. — ¿¡ESA ES MI HERMANA!?

—Sí. ¡Por eso me he cabreado cuando has disparado! La dejaré aquí y os ayudo, luego hablamos—. Dejó a la chica estirada en un banco próximo y echó a correr hacia ellos para ayudarles.

Se distrajo mirando el banco y Aleksei tuvo que tirar al chico al suelo para que no le golpeara su enemigo.

—Eeeh! Perdone usted don perfecto— Dijo K’Ivan colocándose a su lado en pose defensiva para ayudar en el combate.

Evito un puñetazo de la bestia —Ha huido de mi al verme después de darme una leche, no se si sentirme ofendido, la verdad— dijo evitando el siguiente ataque que golpeo a Django en la cabeza.
Se lanzo sobre el bicho quedando colgado por su espalda intentando rodear el cuello con su brazo en vano, y con la pistola desenfundada en la otra buscando el ángulo para dispararle en la cabeza. La mutación se sacudió violentamente consiguiendo hacerle caer al suelo, quiso darle otro puñetazo mientras todavía estaba tumbado, por suerte pudo rodar antes de que la bestia golpeara el suelo.

—¡Hey que tal una ayudita! — miro hacia sus compañeros y vio un chico desconocido y a Eithnen que parecía inconsciente.

—¿Pero que… Eith?— Disparo con rabia al pecho del gigante que se disponía a golpear de nuevo y con agilidad se puso de pie aprovechando que sus disparos causaron el suficiente daño para que parase en seco el ataque.

Aparto la vista de su enemigo para ver la situación.

—¿EITH, ESTAS BIEN?—

—¡¡CUIDADO!! — Grito Nonok.

La criatura levanto sus puños sobre la cabeza con los dedos entrelazados dispuesto a espachurrar a K’Ivan contra el asfalto. Cuando el chico se dio la vuelta el golpe era inminente he intento esquivarlo, pero era tarde.

Nonok apareció de la nada y le empujó dejándolo caer fuera de la trayectoria del golpe. La pequeña chica paro el golpe con sus manos resquebrajando el suelo y hundiéndose en el del propio impacto. dejando al mutante perplejo he incapaz de soltarse de la pequeña.

—No le toques— Soltó los puños del gigante cuando este intentaba liberarse haciendo fuerza hacia atrás provocando que cayese de espaldas y dejándolo desorientado.

Miro a K’Ivan con un gesto de desaprobación. No podía ver su rostro, pero él sabía que estaba en enfadada por su descuido.

La bestia se reincorporó, quedándose sentado en el suelo zarandeo la cabeza un par de veces y se levantó torpemente del suelo, se podían ver sangrar las heridas producidas por las balas que le asistió Django en el pecho.

En ese momento Ariel corrió hacia la bestia saltó hacia arriba para alcanzarle y le disparó varias veces a la cabeza, este pegó un grito feroz e intento en vano alcanzar a ariel como si estuviera cazando una mosca con ambas manos.

La chica medio robot, al caer al suelo rodó para levantarse rápidamente y ponerse en guardia.

-¡Seras cabrón!- enfundó su pistola y reculó hacia atrás al ver que esa cosa corria hacia ella.
Ariel se sacó un cuchillo del tobillo, y se preparó para pelear cuerpo a cuerpo con esa cosa.

—Con lo que pesa ese bicho y lo grande que es, no creo que ella…¡¡Django!! ¡¡vuelve aquí!!

Antes de que Aleksei terminara de hablar con él, el mercenario corría hacia Ariel y la criatura. El chico, para sorpresa de su amigo, había escuchado algo de lo que había dicho y en lugar de ir a por el monstruo, prefirió quitar a Ariel de su trayectoria. Saltó hacia ella cogiéndola de la cintura y cayendo ambos al suelo hacia un lado. Django cogió el cuchillo que Ariel tenía entre las manos y se lo lanzó al enemigo clavándoselo al oído.

—¡Toma, por imbécil! —exclamó desde el suelo sin soltar a la chica levantando el puño de la mano libre. —Hola, Arma Letal 5—sonrió a su compañera a pocos centímetros de su cara mientras la soltaba.

La criatura se giró furiosa hacia ellos, pero ya no tenía mucho que hacer. Estaba malherido y el cuchillo clavado en el oído, sería suficiente para que no pudiera seguir haciendo daño. Aleksei prefirió rematar la faena disparándole en la garganta.

—¿¡Cuántas veces tengo que decirte que vigiles lo que haces!?

—Estoy bien ¿no? —reía sentándose en el suelo al lado de Ariel. —¿Todo bien? ¿te ha hecho daño ese bicho…o yo? —por la forma en que la apartó del medio. —Voy a reanimar a Eith y en seguida estoy con vosotros, no os vayáis—. Los señaló con ambos dedos índices.

La chica abrió los ojos y cogió una bocanada de aire como si hubiera estado a punto de ahogarse. Después la ayudó a incorporarse lentamente sujetándola por la espalda. Eithnen sonrió al ver que estaban todos allí. No los veía desde hacía tiempo, sobre todo a Ariel y K’Ivan, que estaban de guardia cuando ella se fue.

—Te haré cantar en cuanto estés mejor. Así que ves pensando qué dirás—la regañó su hermano.

—Fue una tontería… solo quería salir de esta.

—Y lo harás. Confía en mí ¿vale? ¿cuándo te he fallado, hermanita?—la cogió de las manos.

—¡Nunca! —sonrió.

—Tendrías que haber visto a Nonok cómo se ha parado a esa cosa que hay muerta en el suelo. ¿Ves ese agujero? Lo ha hecho ella.

—¿¡Qué!? ¡vaya, qué fuerza tiene! Espera… ¿Nonok es…psíquica? —susurró.

—Ni idea. Pero de ser así, hacía diez años que no veía uno.

—Eith. Me alegra que estés bien y esas cosas—decía Aleksei—pero creo que tienes información que puede interesar a todos. Lo que nos dijo el señor Kresnik.

—Ahora no, ¿vale? —le pidió la chica sonriendo amablemente.

—No quiero apremiarte, pero sabes que la gente avanza.

—¡He dicho que ahora no, maldita sea! —golpeó el banco con el puño.—No me agobies…no me encuentro bien ¿vale? Deja que me dé el aire un poco.

Aleksei quiso apoyar la mano en el hombro de Eithnen y esta se apartó lanzándole una clara mirada de advertencia.

—… ¿Qué te pasa? Cuando eras más pequeña no eras así. ¿De qué tienes miedo?

—Aleksei. Déjala—se levantó para ir a hablar con Ariel—no entres en ese tema si no queréis acabar mal, otra vez. ¡Bueno, Ariel! ¡Esa cosa nos podría haber dejado sin nuestra queridísima Killer Instinct! Cuando venga una mole así hacia ti, no te pongas delante—sonreía divertido—Dime, ¿qué harás ahora?

K’Ivan se incorporó, su compañera espero a que se levantase del todo.

Detrás de ellos se encontraba el engendro tumbado boca arriba, todavía emanaba humo del agujero que atravesaba su garganta.

—No te enfades peque, estoy bien— digo el alíen.

Nonok le daba la espalda y miraba al suelo con los puños cerrados.

—Idiota— dijo con su voz punzante metálica habitual

Él se acercó se arrodillo y la envolvió entre sus brazos dejando la cabeza justo en su hombro.

—Hey, lo siento de verdad, perdona. No dejare que ocurra de nuevo. Estoy aquí— susurro en su oído.

Ella levanto la mirada al frente y su cuerpo dejo de estar en tensión.

—Mas te vale cazurro— dijo justo antes de comenzar a andar y regresar con los demás.

—¿Entonces todo bien no estas enfadada? He dime algo…— dijo de rodillas mientras alzaba la voz a la vez que ella se alejaba.

—Es un si— comento para si mismo.

K’Ivan se acerco al grupo, Nonok ya estaba ahí.

—¿Hey todos bien? — Miro a Eith que parecía incomoda y justo después se fijó en el recién llegado, por algún motivo le resultaba familiar pero no tenía claro de qué.

—Nos conocemos, me suena tu cara, no me deveras pasta?—

Todo pasó tan rápido, Ariel quería hacer correr a la bestia y de alguna manera conseguiría ponerse detrás de él para cortarle el tendón de alquiles, pero esa cosa aún herida tenía energía para intentar cojerla, de pronto se vió en el suelo con Django.

Lo miró con cara de molestia y le dió una colleja en toda la nuca.

-¡Casi lo tenía! ¡Joder!-
-¡Y tu me! ..¡Estropeaste el plan! - notó un líquido que le empezaba a bajar tras la nuca, se tocó y vio que su mano estába llena de un líquido grasiento, marronoso, abrió la mano y gritó- Sangre.. ¡San...! - hizo una mueca de asco, le rodaron los ojos del impacto y perdió el mundo de vista cayó desplomada en el suelo..

—No—respondió Aleksei al alienígena—pero sí que me suenas de algo. ¿Has matado a alguien últimamente?

—Todos chachis —sonrió Django a su compañero ignorando la pregunta a su amigo.
Eithnen devolvió la mirada a K’Ivan sonriéndole y volvió a clavar los ojos en el suelo. Cuando vio a Ariel caer, su cuerpo volvió a reaccionar y corrió hacia ella.

—¡¡Ariel!! —Eithnen se arrodilló— ¡¡Ariel!!

—Dios… se ha desplomado como una torre jenga —decía Django con una mano en la nuca. —¡Eso te pasa por cascarme sin motivo, loca! ¿Respira no es así? Déjala ahí. Ella no se preocupa por ti ni por nadie. ¿Por qué lo harías tú?

—Porque si nos ignorásemos unos a otros, el mundo sería mucho peor de lo que es. Ya hay suficiente maldad y yo no soy así. Nonok, tú me curaste la herida cuando os conocí. ¿Te queda algo todavía? Aleksei, ¿cómo llevas los primeros auxilios?

—Pues bien, por supuesto. Déjame ver…—. Se acercó a Ariel—Respiración y pulso normales, vías respiratorias despejadas…herida gracias a dios bastante superficial, pero sangra. Hay que parar la hemorragia para que la cosa no empeore. Echadme una mano.

—No os molestéis. Haces las cosas por la gente y encima se cabrean. No vale la pena ayudar a nadie. ¿No te ha quedado claro?

—Ya que lo dices…—empezó Aleksei—tened cuidado Django. Por ser quien sois os podéis meter en una buena…podéis acabar muertos y no esperéis ayuda de nadie.

—¡No la esperamos! —protestó Eithnen mientras atendía a Ariel.

— Aguántale la cabeza así un momento. Estos amiguitos vuestros ¿crees que os ayudarían?

—No. Y creo que voy a cerrar el grifo de la información hasta que no sepa más de ellos.

—¿Qué? ¿No vas a contar lo que nos dijo Kresnik?

—No. No voy a ir dando información de mi padre a gente que no sé lo que piensa. Bastante he hecho la imbécil. Me has hecho reflexionar.

— Sabes…que haciendo eso estás defendiendo al hombre que te ha condenado a muerte.

—Sí. Lo sé. Pero es mi problema, Aleksei.

—¿Has pensado alguna vez en pedir ayuda?

—¡No necesito ayuda!

—Venga, vamos a levantarla del suelo. No es buen sitio para dejar a alguien que se ha desmayado. No tiene huesos rotos ni nada parecido. Sería otro cantar si se hubiera hecho daño en alguno. De todas formas, la mantendré vigilada por si acaso. Deberíamos buscar un hospital. Quiero ver esos GPS trabajando.

—El mío no funciona, vaya por dios.

—Django joder… —suspiró el chico ruso.

Nonok se encogió de hombros ante la pregunta dando a entender que no le quedaba nada.

—Espera Eith, que te ayudo a levantarla— Se acerco y paso uno de los brazos de Ariel por encima de los hombros, y entre los dos la pusieron en pie.

—Menudo carácter tiene la chica. No parece grave una tirita y esperar que despierte— K’Ivan se quedó pensativo un momento.

—¿Oye de donde bienes, que ha pasado? — Luego miro a ambos sados.

—Conozco un lugar en el suburbio donde podríamos llevarla para que reposa asta que se despierte, y seguramente tengan un botiquín, ademas podrás explicarme por que estabas hace un momento inconsciente como aquí la señorita "Puedo yo sola".

21-8-2019