viernes, 1 de junio de 2018

Pérdida


31-5-2018
     Hola. Soy Ilay. Vivo en Asteria, una ciudad enorme con unas escuelas de magos formidables. Dicen que somos los más poderosos de la región, pero no sé si sentirme orgulloso de eso. Hemos sido víctimas de muchos asedios, aunque afortunadamente los hemos sobrevivido todos.
Enseñaba imágenes de la vida en Asteria. La gran ciudad estaba claramente diferenciada de la vida en los campos. La gente de un lado y de otro parecía vivir feliz sin ningún problema. Ilay se enfocaba con la videosfera y sonreía alegremente. Una sonrisa inmaculada y llena de felicidad sincera. Amaba su ciudad.
     Os voy a presentar a mis amigos. Este es Connor y ella es Eileen. Nos conocemos desde hace muchos años.
     ¡No olvides decir que en un futuro Eileen y tú pretendéis casaros!
     ¡No digas esas tonterías! —reía Eileen sonrojándose— solo tenemos 17 años.
     Tú deberías pensar ya en casarte, que tienes una edad— se burló Ilay de Connor. Él era el más mayor de los tres, con 19 años— en Asteria es normal casarse a esa edad, pero no os preocupéis. En todas las culturas no funciona igual— reía el chico muy animado.

La siguiente videosfera la grabó varios meses más tarde. El rostro de Ilay estaba sombrío, triste. Había perdido la sonrisa radiante de la primera grabación. Eileen y Connor no estaban con él.

     Hacía tiempo que no grababa nada… veréis… corren vientos de guerra en Asteria. Al parecer, dos poderosas naciones se disputan el territorio porque quieren las líneas ley. Estas líneas pasan de lleno por Asteria y tenemos sacerdotes de todas las razas y de ambos sexos que consagraron sus vidas a su cuidado. La manipulación de esta energía es un tabú. Pase lo que pase no hay que quererla controlar, pero, aunque hemos avisado a ambos bandos, no nos han escuchado. Nos aconsejan que abandonemos nuestra ciudad. Pero no lo haremos.

El chico empezó a hacer un barrido de la ciudad. Era cierto que el humor de sus habitantes había decaído mucho. Había silencio y mucha gente estaba preparando sus pertenencias para abandonar su hogar y dejarlo todo atrás sin saber qué iba a ser de ellos. Connor y Eileen se acercaron a él. Ilay sabía que aquel momento iba a ser muy duro, pero quiso registrarlo para que, en un futuro, la gente supiera lo dolorosa que era la guerra.

     Ya hemos preparado las cosas para marcharnos de la ciudad, Ilay— dijo su chica con suavidad. Sabía que a él no le gustaba la idea de dejarlo todo atrás. Connor estaba allí con la mirada clavada en el suelo. Ella era la única que no lo sabía— Connor me ha ayudado mucho. Ahora nos queda pensar qué haremos los tres una vez salgamos de aquí y dónde iremos con nuestros padres ¿verdad? —se hizo un gran silencio. Eileen empezaba a ponerse nerviosa. Apretó los puños— ¿¡verdad!?
     Eileen. Tengo que decirte algo— dijo Ilay. Miró un momento a la videosfera para que Eileen de manera instintiva también lo hiciera— yo no iré a ninguna parte.
     ¿Qué quieres decir? —sonrió confusa.
     Connor y tú os marcharéis con vuestros padres y los míos.
     Pero… ¿y tú?
     Yo me quedo aquí. Al ser un mago de la escuela de hechicería, me han pedido que vaya al frente junto a los demás.
     Pero… ¡Connor!
     Yo lo sabía— dijo el chico cruzándose de brazos— Ilay…— suspiró— Ilay me pidió que no dijera nada hasta que llegara el momento. No quería que te quedaras aquí. Las posibilidades de vencer sabes que son la mitad.
Connor e Ilay se miraron y tras asentir, Connor cogió a Eileen del brazo y la obligó a caminar. La chica empezó a llorar desesperadamente y empezó a gritar soltando muchos improperios e insultos maldiciendo a la nada, maldiciendo a los dioses y a todos los que hacían posible un conflicto armado.
     ¡Hacedme un sitio eh! — exclamaba moviendo la mano enérgicamente a Eileen— ¡cuando esto acabe, quiero encontraros para seguir con nuestras vidas como hasta ahora! ¡portaos bien!
     ¡Prométeme que volverás! —dijo Eileen corriendo hacia él. Le saltó a los brazos— prométeme que volverás conmigo, Ilay por favor.
     Te lo prometo— dijo besándola— regresaré a tu lado. Todo estará bien.

Semanas más tarde, los magos empezaron a prepararse. Ilay se reunió con sus compañeros para repasar estrategias y puntos débiles. Los invocadores de Madain Sahil decidieron ayudarles porque tenían gente viviendo allí en los campos y porque su aldea estaba cerca. Además, Asteria era el centro neurálgico del comercio en aquel territorio y ellos también se beneficiaban. Miraban los mapas y formaban equipos para atacar desde diferentes bandos.

     Le prometí a Eileen que volvería con ella cuando acabara esto— decía mirando a otra videosfera— pero si os digo la verdad, no voy a sobrevivir. Ni yo ni estos chicos— dijo enfocándolos a todos. Ellos saludaron con la mano— ninguno de nosotros volverá a casa. Han visto los ejércitos y la verdad, no sé cómo nos vamos a defender de ellos. Así que, para un futuro quien encuentre mis videosferas, espero que vea que la guerra se lo lleva todo y no hay un bando vencedor. Al revés. Todos perdemos, lo perdemos todo. Aunque creamos que no tenemos nada que perder, siempre hay alguna cosa que pueden quitarnos— se pasó la mano por la cara y suspiró manteniendo la compostura— Connor, Eileen, papá, mamá… os amo.

La batalla llegaba a su final cuando Asteria ya había sido destruida y solo quedaban unos pocos magos. Madain Sahil fue arrasada e Ilay no dudó ni un instante en hacer un barrido con otra videosfera para que vieran el horror de la guerra. Después él parecía estar hablando con los últimos supervivientes y enfocó el vídeo hacia ellos.

     Chicos. Tal y como esperábamos no sobreviviremos. Esas dos potencias se han propuesto barrerse del mapa, aunque eso implique quitarnos también a nosotros. A ellos no les importa perder gente por el camino, pues son naciones muy poderosas que han llegado a lo que son derramando sangre ajena. Se me ocurre un último golpe desesperado, pero para eso, os necesito a todos.
     Haremos lo que sea necesario. Aunque tengamos que perder la vida. No podemos perder sin luchar— dijo una chica más o menos de la edad de Ilay— hemos llegado hasta aquí. Estamos luchando por el recuerdo de nuestra gente, por todo lo que hemos vivido en Asteria y por todos los que acabaron sus vidas aquí. No podemos fallarles. Dinos qué necesitas, y te lo daremos.
     Necesito todo vuestro poder mágico. Hasta la última gota.
     ¡Pero…! —exclamó un niño— Ilay…
     Lo sé. Si la cosa sale bien, os devolveré la magia y os recuperaréis. Si sale mal… mucho me temo que hasta aquí hemos llegado todos. ¿Qué me decís? —preguntó sonriendo.
     Merece la pena intentarlo— intervino otro hombre.

Empezaron a transferir su magia a Ilay, quien luchaba por mantenerla en su cuerpo. A medida que iban cediéndole toda su energía, los supervivientes iban muriendo. Una vez todos caídos e Ilay como único superviviente de Asteria, se dirigió al enemigo. El ejército permanecía allí saqueando y rematando a los que quedaban con vida mientras que otros buscaban la ubicación de las líneas ley que habían ido a conquistar. El líder enemigo levantó la mirada y vio al chico cargado de poder mágico. Ilay, tras un grito de rabia y frustración empezó a liberar magia de muerte. Una magia que empezó a matar de forma instantánea a todo aquel que quedaba bajo su influjo. Reproducía mediante la magia la maldición del Eclipse Maldito y después de lanzar todo su poder y quedar expuesto, vio que por el sur se acercaban varios hombres. Cada vez eran más y más. Su corazón estuvo a punto de detenerse y así lo deseó. Sabía que su muerte llegaría de las manos de uno de ellos.

     ¿Sabes, chico? Tengo que agradecerte que me hayas quitado del medio a esos molestos soldados. La verdad, decidimos esperar a que os mataseis entre vosotros y mira qué bien—extendió los brazos a izquierda y derecha—la cosa ha salido a pedir de boca. Mira que es predecible el ser humano. Te perdonaría la vida, pero eres el único superviviente de Asteria y debe de ser muy triste. Además…— se echó a reír— después de semejante golpe magistral no te queda mucha vida en el cuerpo. Permíteme aliviar tu sufrimiento.

Antes de que Ilay pudiera ni siquiera abrir la boca, vio satisfecho que la videosfera seguía grabando. La gente vería el horror de la guerra. Con un último suspiro, lanzó un hechizo a la esfera que la mimetizó con el entorno. La espada del capitán cayó sobre él. Tuvo la decencia de permitir que ninguna parte de su cuerpo se separara y le atravesó el corazón por la espalda. Ilay se moría y veía pasar por su cabeza imágenes de toda su vida. Mientras exhalaba su último suspiro, derramó lágrimas silenciosas pensando en que no podría cumplir la promesa que le hizo a Eileen.

—No… aún no…

El capitán y sus oficiales abrieron ojos como platos al ver qué estaba sucediendo con Ilay. Se levantó teniendo la espada clavada en el corazón y la sangre le había dejado de brotar de la herida y se había secado volviéndose completamente negra. Con una simple mirada, la videosfera camuflada dejó de grabar y después, Ilay lanzó otro hechizo de muerte que aniquiló a los enemigos y convirtió la región en un páramo. Al rato, Ilay convertido en un lich, empezó a carcajear enloquecido viendo cómo esos hombres se levantaban derramando un líquido viscoso y verde de sus ojos y bocas.

miércoles, 2 de mayo de 2018

Reto: Recuento de tamaños


He tenido varios problemas estos días y no he podido publicar antes. Ni siquiera he podido hacer fotos ni nada parecido. Muy triste T__T
Bueno. El reto de este mes de Abril (que se me ha pasao) consiste en un recuento de tamaños. Así que vamos a ello de la mejor manera que pueda ahora mismo. Así en frío, las cosas no salen bien…

SD. De estos tengo por el momento 5 e intento ahorrar para un sexto con el paso del tiempo. Me gusta este tamaño de muñeco, pero no acabo de hacerme a él. Cuesta mucho moverlos, pesan un quintal y su posabilidad es muy limitada. Estos muñecos míos son los siguientes:
Dollzone Wing- Su personaje se llama Gwyddyon Dé Dánnan.
Illusion Spirit Xiao Ji- Su personaje es un pirata del aire que se hace llamar El Errante. Está inspirado en una persona de verdad, en Aaron. Por lo que este personaje jamás en la vida roleará con nadie. Obviamente su historia y demás nada tiene que ver con la de la persona real, pero el tema personalidad sí, y me parece bizarro mezclarlo con personajes de otra gente.
Dollzone Morphoa- Es una ladronzuela con la mayoría de edad cumplida hace poco. Aún estoy decidiendo el nombre.
Soom Alex- Hawkeri T’Ninmah. Aunque tenga orejas puntiagudas no es un elfo. En mi mundo los elfos no existen.
Dollzone Tulip- Este personaje aún estoy decidiéndolo con mucha calma porque es una especie de avatar mío. Es divertido interactuar con tus propios personajes. Por ese motivo este personaje no roleará en su vida. Le pasa lo mismo que a Errante. Su forma de ser se basa en la mía y paso muy fuerte de rolear al personaje.
El SD para el que quiero ahorrar es un personaje mío que se llama Aster. Su molde será un Hun Dong de Angel of Dream. 

YOSD. Un tamaño bonito y muy gracioso al que por más que lo he intentado no he conseguido hacerme. Han pasado 3 de este tamaño por mi vida y solo me he quedado una. Tenía una hermosísima Amy de 5 Star Doll que adoptó una amiga y la verdad, fue la mejor decisión que pude tomar. Un molde maravilloso al que no estaba sacándole provecho a pesar del enorme potencial que tenía. Ahora, gracias a los dioses, la tiene alguien que sí sabe apreciarla mucho más que yo.
La otra fue una Ange Ai Hani de Custom House. Muy bonita, una cara preciosa. Peeeeero demasiado pequeña y delgadita para mi justo. La tuve durante mucho tiempo, pero poco a poco me iba agobiando más con ella. Nunca sabía qué hacer ni cómo customizarla, tuvo miles de personajes, pero ninguno me convencía. Así que acabé vendiéndola. La verdad, no me acuerdo de quién la compró y hace años que no sé nada de ella.
Finalmente, mi LeLe de Angel of Dream. Su procedencia me da un poco de rabia, pero al menos sigue conmigo. Es la única de este tamaño que todavía conservo y no tengo intención de deshacerme de ella. Este molde tiene un personaje creado a partir de un rol y como me gustó, decidí dejárselo. Su nombre es Vega Lyra. Una niña de unos ocho o nueve años de armas tomar que jamás se calla nada y dice las cosas como las ve sin tapujos ni vergüenza alguna. Me lo paso muy bien con este personaje. Una pena que no rolee tanto como me gustaría.

MSD. De estos es de lo que más tengo y es también mi tamaño favorito. Pueden ser adultos y quedan muy bien con los YOSD. Quienes me conocen saben que me produce mucho rechazo juntar SD con MSD o YOSD así que en mi vida los he juntado ni tengo intención de hacerlo. Así que mis personajes los más jóvenes suelen tener 19 años y los demás pasan de los 20. Tienen más o menos la escala de edad de mis SD, pero como no los juntaré en sus vidas, no tengo problema. Como no tengo fotos, pondré una lista de los que tengo y sus nombres. Pues mi idea es hacerles fichas como los dioses mandan para el blog.
Dollzone Meigi- Alexander Nachtigal. Un aventurero cazador de tesoros que se mete en más problemas de los que debería.
Dollzone Feilian- Dione Kepler. Una historiadora que acompaña a los aventureros por curiosidad. Porque tras una aventura con ellos, vio sorprendida que hay sucesos que no se explican.
God Enjoy Doll Love- Neherenia Stardust. Una mujer con grandes poderes mágicos que está fuera de sus cabales debido al uso indebido de un objeto mágico que usó sobre sí misma para estudiar su poder.
Angel of Dream Rao- Chandra Maheswaran. Una cazadora de monstruos que busca incansable el origen de estas criaturas. De dónde vienen y por qué.
Doll Legend You Shang- Samira Sauvester. Una chica con el don de consagrar tertones y muy ligada a Abbadon, el dios de los secretos. (Esto de los tertones tiene mucho tema, da para una entrada de blog solo de eso)
Minifeé Chloe- Hamato Miwa (Miwa Hamato) una chica que se dedica a buscar las distintas dimensiones a las que se puede acceder desde Eternia.
Dearmine Oskar- Kainan Volchek. Legatario que busca incansable a su hermano desterrado por una riña familiar en Moytura, donde lo más importante es el honor del clan.
Dearmine Dune- Wulfrick Volchek. Hermano menor de Kainan desterrado de Moytura por casi causar la muerte de su hermano accidentalmente. Su padre, al ver su honor dañado por los “celos” de su hijo y al ver peligrar al futuro líder del clan Volchek, lo desterró.
Dearmine Angela- Ninat Moonclaw. También reside en Moytura y no está de acuerdo con las leyes tan duras que rigen a su gente. Decidió abandonar su tierra en busca de ser libre.
Minifée Rena- Sin personaje.

OTROS TAMAÑOS. De estos tengo 4 y creo que por el momento estoy bien servida. Quería hacerme a los djinn elementales con pukifées y lati yellows, pero decidí bajarme de la parra y aprovechar muñecos que ya tengo. Así que ya tengo a los 4. Los djinn en mi mundo además de genios overpowered son manifestaciones de los elementos, por lo que no es necesario que todos sean iguales o tengan formas similares. Los marid, los djinn de agua, son los que buscan más lo hermoso y lo bello mediante el arte por lo que este djinn, es Undine.
Dollzone Leo- Eco, djinn de tierra.
Magic Mirror Siobhan- Undine, djinn del agua.
Pukifeé Luna- Calima, djinn del viento.
Aileendoll Troublesom- Haríq, djinn del fuego.
Todos los personajes tienen pendiente una foto con su respectiva ficha en el blog. Pero algunos como por ejemplo Samira o Haríq están totalmente en blanco sin maquillar (incluso siguen oliendo a resina nueva)

Visita los otros blogs particiantes!!! ¡¡¡¡¡NOOOOW!!!!

To Go Beyond (Kiliara)
Mayumiland (Mayumi)
Las cosas de LK (Lady Katherine)
Yuki's World (Yuki)


martes, 1 de mayo de 2018

Spaceship

 Gwyddyon salía del Consejo después de dar el reporte de la última misión que le pidieron hacía dos semanas. Había estado en los confines del espacio que controlaba Hatra y allí, siempre había traficantes que intentaban entrar productos cuya seguridad era dudosa.

— El espacio es un lugar hostil que te come vivo si no le demuestras quien manda—se decía a sí mismo— entiendo que hagan eso… pero no está bien.

Continuó caminando por el patio esperando a que le asignaran su siguiente trabajo. Estaba deseando ver a Kalio, su compañero. Hacía tiempo que no sabía nada de él. Era un Pacificador excelente y gozaba de un buen nombre. Gwyddyon quería ser como él. Sabía que tendría que trabajar muy duro para conseguirlo. Decidió ponerse a la sombra. El sol artificial que iluminaba el patio estaba empezando a abrasarle.

—Quieres decir? — Una chica atravesaba el patio principal ablando sola, parecía despistada.

—Quizás más tarde necesito algún trabajo nuevo, el ultimo resulto ser un fiasco— gesticulaba como si tuviera alguien a su lado.

Se aproximó a una máquina que podría recordar a un cajero automático —Te dejo, hablamos luego—

Coloco su pulgar en la pantalla, inmediatamente se activó apareciendo barias ventanas —Bien, veamos que se cuece en esta estación… no, no mmmh no, SI esta— Deslizo un cable de la máquina se retiró el pelo detrás de la oreja y lo conecto en una especie de conexión alojada a unos 2cm por detrás de la misma. Pude oír un pequeño chasquido eléctrico.

—¡Descargado! — Se dio la vuelta rápidamente dándose de morros contra algo. Levanto la vista y se dio cuenta de que eran un chico.

—Ups... perdón—

Gwyddyon se sorprendió. ¿Qué era aquella chica? ¿A qué raza pertenecía? Era la primera vez que veía a alguien así.

—«Debe de ser un humano o algo así»— pensó—«me los esperaba más espectaculares.»

Se llevó la mano al auricular cuando sintió que lo llamaban. Era uno de sus compañeros con una nueva misión. Habían encontrado la nave de pasajeros que desapareció hacía pocos días en el cuadrante 7 a unas horas de la Estación si la nave estaba equipada con un motor MVL. De no ser así, estaba a algunos días. No todos podían permitirse los motores más veloces que la luz.

[No nos han dicho nada de buscar supervivientes. A nosotros nos quieren en primera línea por si lo que sea que provocó la masacre sigue ahí dentro] — decía su compañero por el auricular. Gwyddyon escuchaba atentamente mientras caminaba arriba y abajo. Era incapaz de quedarse de pie sin moverse.

—Pero si me encuentro con un superviviente, lo sacaré de ahí ¿no?

[No es recomendable llevar lastre en los trabajos de campo amigo. Ya sabes lo que opino sobre eso. Tenemos que ser eficaces, no vivimos del aire] —dijo riendo.

—No pienso dejar a nadie a su suerte si alguien la ha tenido.

[Tú mismo tío. Pero si tienes que abandonarles para salvarte, no lo pienses. Y otra cosa. Se rumorea que hay cazarrecompensas por la estación.]

—¿Otra vez esos plastas?

[Considéralos escudos o carne de cañón. No es la primera vez que lo haces.]

Cortó la llamada sin saber si tenía que decirle algo más. Después volvió su atención a la humana.

—¿Puedo ayudarte en algo? Parecías…distraída.

—No… digo que… ah, no tranqui estoy guay— sonrió y empezó andar dejando al chico detrás suyo.

Se dio la vuelta para mirarlo de nuevo sin dejar de andar —Pero gracias por preguntar— Comenzó a acelerar el paso. Quería llegar lo antes posible al embarcadero donde había estacionada su nave.

Un Esperpento de metal, tubos, cables y de dudosa calidad se encontraba frente a Brynhildr, parecía un hibrido de diferentes modelos todos ellos fusionados para crear uno solo. Acercándose la nave empezó a reaccionar desprendiendo una nube de humo al activárse, la puerta de entrada descendía permitiendo la entrada. —Ya estoy aquí cariño ¿Me has echado de menos? — Toco el marco de la entrada al pasar por ella, las luces del interior se pusieron en marcha dejando ver todo el interior, el cual no parecía corresponder al del exterior. Este en su lugar recordaba más al de una nave de alta gama, pero para nada estándar. No era lujoso, pero si puntero.

La muchacha tomo asiento frente el tablero de control —Veamos con detenimiento ese encargo. Mmh rescate, mujer krahiana desaparecida, nave de pasajeros. — Activo los motores y agarro el timón. —Haya voy cuadrante 7—

La lanzadera de la nave pacificadora Blue Horizon dejó a Gwyddyon y a su compañero en la nave de pasajeros que había desaparecido. Gwyddyon no se llevaba demasiado bien con su acompañante porque pensaban de manera muy distinta. A él no le divertía matar a la gente pero sabía que a veces no había otra opción. Era una vida por encima de varias y siempre había que pensar en cantidad cuando se trataba de salvar a alguien. Taranis, su compañero, era alguien que parecía estar un poco desequilibrado y Gwyddyon había llegado a creer que disfrutaba con la sangre. Pero era un buen soldado, por lo que Hatra le permitía actuar como mejor le pareciese.

—«A veces tengo la sensación de que Hatra nos está vendiendo.»
—Gwydd amigo. Mira qué pedazo de nave.
—Como una cualquiera.
—Fíjate qué lujo. Habitaciones enormes con baño privado… la gente que viajó aquí debía de estar podrida de dinero.
—…Podrida de dinero. ¿Piratas puede ser?

Algo en el suelo llamó la atención de Gwyddyon. Dejó a su amigo quejarse de la buena vida que debieron llevar los pasajeros y se arrodilló. Pasó la mano por una mancha oscura. Sangre.

[Tienes un lastre enorme tío]
—Y que lo digas.
—¿Otra vez esos “bichos” dándote la lata en la cabeza?— dijo burlón.
[¿Por qué no lo matas?]
—Si me molestara en exceso… lo haría.
—Tienes que presentarme alguna vez a esa “voz”— rio.

Gwyddyon miró de arriba abajo a Taranis y tras chasquear la lengua, echó a caminar por el pasillo en dirección al puente de mando. Quizá allí estarían las cámaras de la nave y podría echar un vistazo para ver qué o quién lo hizo. Taranis abrió una de las habitaciones y arrugó la nariz.

—Será mejor que eches un vistazo ahí dentro.

Cuando asomó la cabeza, tuvo claro que debía revisar las cámaras de seguridad cuanto antes.

—¿Qué coj…?
[Gwyddyon. Hay alguien fuera, está vivo]
—Quédate aquí en busca de pistas. Hay alguien vivo por ahí fuera.

El zumbido de los motores de la nave invadía los pasillos solitarios, un pequeño “bipp” sonaba tímidamente de vez en cuando, sus propios pasos sobre el metal. La poca iluminación del corredor definía el contraste entre luz y sombra, creando zonas en las que solo había oscuridad.

Se detuvo en seco, y miro a su derecha, pudo ver una puertecita en la pared casi a ras de suelo, se agacho apoyándose sobre una rodilla. Ser registro los bolsillos en busca de algo.
—Aquí esta! — Saco un estuche con diferentes herramientas.

Retiro la tapa y dejo a la vista una maraña de circuitos y cables

—Desde aquí debería poder conectarme— Desconecto un cable de uno de sus extremos y se lo conecto directo a su implante de conexión

—…ZZZH— sonó dentro de su cabeza.

—CONEXIÓN ENTRANTE, NAVE DE PASAJEROS N0027448—

—Perfecto tiene I.A. podre hacerle algunas preguntas— La Inteligencia Artificial de las naves era algo limitada solo podía preguntarle sobre datos existentes concretos, no podría preguntarle directamente que ha pasado o si le apetece salir a cenar un día. Pero si podría decirle cuantos pasajeros con vida detecta o consultar grabaciones de seguridad.

—Necesito informe de daños.

—DATOS NO ENCONTRADO

—Pues empezamos bien— Dijo rascándose la nuca algo desilusionada.

—Cuantos pasajeros se encuentran en las instalaciones?

—ESCANEANDO… … 4 FORMAS DE VIDA ENCONTRADAS.

—Quetro? — Una debía ser ella por lo que supuso que los 3 restantes serian supervivientes. ¿O los posibles atacantes?

—Necesito los planos de la nave.

—TRANSFIRIENDO DATOS… PLANOS DESCARGADOS

Se retiro el pelo por encima del hombro para desconectarse de la nave.

—Todo esto es muy raro. ¿Que habrá pasado aquí, como han desaparecido todos los pasajeros?

La joven se sobresaltó al oír unos pasos que se acercaban rápidamente. De un salto se puso de pie y se apresuró para quedar fuera de la vista colocándose entre dos pilares cercanos.

Aparto su chaqueta para acceder a la pistolera que llevaba firmemente sujeta al muslo izquierdo. Estando lista a cualquier posible amenaza.

Gwyddyon caminaba con cuidado procurando no hacer ruido al pisar el suelo del pasillo. El contraste de luz y oscuridad era un problema para buscar a alguien si se había escondido. Pero afortunadamente, el pacificador contaba con “ayuda externa” que podía indicarle dónde estaba. Llevó las manos a los cuchillos para lanzar que tenía muy próximos a los puñales.

—Nunca entenderé por qué no usas armas de fuego.
—Son para gente cobarde y sin honor que no confían en sí mismos— se enfadó— ¡te dije que investigaras!
—Están todos muertos—se encogió de hombros— no hay nada más que mirar. Deberíamos echar un vistazo a las cámaras de seguridad.

Una sensación de inquietud recorrió a Gwyddyon de cabeza a pies. Se sentía incómodo. Estaba esperando a que ocurriera algo y pidió a una de las cuatro criaturas que lo acompañaban que lo rodeara de una barrera. El aire se distorsionó delante de él. La barrera se había activado.

—[Está entre los pilares. Acércate y estírale fuerte]
—¿Qué?
—[Hazme caso. Es escurridiza]

Tras permanecer pensativo unos instantes, hizo caso y cogió a alguien del brazo tirándolo al suelo. Apoyó una rodilla en el suelo y se disponía a apuñalar al intruso. Cuando vio que era la chica de la estación, aquella joven del pelo negro con reflejos rojos, se llevó el puñal rápidamente a la funda.

—¿Qué pasa tío?— preguntó Taranis tendiéndole la mano para que se levantara.
—Nada.

Taranis levantó a la chica sin ayuda de nadie más y la llevó contra la pared de la nave haciendo chocar su espalda contra esta. Apoyó su pistola en la garganta de la joven.

—¿Qué haces aquí y qué es lo que quieres?— preguntó amenazándola— este no es sitio para una niña… ¿o has sido tú la responsable de todo lo que ha pasado aquí?
—Baja esa arma Taranis. ¿Qué pruebas tienes de que haya sido ella?
—¡Maldita sea!— rugió golpeando la pared con el puño cerca de la chica— ¿¡qué te pasa!? Estás fallando mucho.
—No me pasa nada. Soy un Pacificador no un asesino. ¿No es obvio lo que quiero? Seguro que estará encantada de decir qué hace aquí después de cómo la has tratado.
—Es una maldita cazarrecompensas tío. ¡Reacciona!
—Ante todo es un ser humano, es una persona. Una vida inteligente… más o menos, o no estaría aquí. Solo evito derramamientos de sangre innecesarios.
—¿Desde cuándo te ha importado la sangre de otros a ti?
—Vete a investigar las cámaras de seguridad—su voz se volvió grave y un poco ronca. Había sido una de sus criaturas la que habló por él— [No te gusta que hablen de tu pasado, ¿eh?]— dijo riendo. Gwyddyon no dijo nada.

Cuando se marchó, volvió a inquietarse. Pensaba en su compañero, en que tarde o temprano acabarían teniendo un enfrentamiento serio y tal y como Taranis había observado, él no llevaba armas de fuego. Confiaba en sus cuchillos y en las criaturas con las que pactó.

—Es verdad que no deberías de estar aquí. Mi compañero se muere por volarte la cabeza, no puedo engañarte—dijo pensativo— ¿te ha hecho daño? Siento no haberlo detenido antes. Ese chico nunca sabe cuándo debería parar. Aún sigo queriendo saber qué hace en el cuerpo de seguridad—cambió de tema— ¿Qué estás haciendo aquí? ¿Qué buscas? Lo que sea que haya montado todo esto podría seguir a bordo. Sé que no te hará gracia, a mí tampoco, pero tendrás que venir conmigo y preferiría que lo hicieras por las buenas.

Mientras, en las cámaras de seguridad, Taranis miraba qué era lo que habían grabado. De repente, las pantallas se apagaron y las cámaras dejaron de funcionar.

—Vaya por Dios… no funcionan…—dijo riendo por lo bajo— ¿qué habrá pasado?

Al ser zarandeada la chica emitió un quejido seco. Sintió el dolor al golpear la pared y acto seguido el frio del metal en su garganta. ¿Qué hacían esos dos hay, y que narices le pasa le pasa a ese tío?

—¡Eso, eso, piérdete! ­­— Cuando se fue no pude evitar que la rabia hablara por ella. Se llevo la mano al cuello le dolía un poco —Estoy bien— Dijo incorporándose. —¿Dios que le pasa al poli malo? — Sacudió el polvo de su chaqueta y ajusto la correa de la pistolera —Espera, yo… Te conozco me suena haberte visto antes— Recordó al chico con el que tropezó esta mañana en el patio de la estación —Si eres aquel tipo de esta mañana!— Lo miro de abajo arriba —Y tanto que lo eres— Digo dibujando una sonrisa en su cara.

—Jajaja— Pudo ver la cara de incredulidad que mostraba aquel hombre —Perdón mis modales, soy Brynhildr, busco a una mujer Krahiana, ese es el motivo por el que estoy aquí— miro hacia arriba para poder verle los ojos mientras le hablaba. —Y según mis datos queda alguien más con vida a parte de nosotros en esta nave, y espero que sea ella.

 —[Además de ese cretino compañero tuyo, supongo]—dijo la voz de la criatura que llevaba Gwyddyon. La relación con aquella voz seguía siendo un misterio para sus compañeros. Él mismo se negaba a dar ningún detalle. Cuando le preguntaban, simplemente hablaba de otra cosa o no respondía.

—Taranis…—dijo intentando justificar a su compañero cuando Brynhildr le preguntó que qué le pasaba al poli malo. Pero no encontraba nada que sirviera como excusa. Él también creía que se había excedido y no le gustaba. Cada vez le preocupaba más— no sabría decirte. Yo tampoco sé lo que piensa.

No podía decirle a la joven que Taranis no le daba buena espina. No podía decirle que desde su punto de vista, ese chico no estaba demasiado bien. No quería destruir la imagen de su compañero pero no podía evitar pensar que algo en la cabeza de ese chico-y no en la suya- no iba bien.

—Una mujer krahiana—se cruzó de brazos—no he visto a muchos de su raza. Si sigue viva será mejor que la encontremos.
—[Antes de que Taranis la convierta en un queso Edam. Ya sabes, los agujeros…]
—Bueno, Brynhildr. ¿No eres muy joven para ir sola por estos sitios?
—¡Eh!— su compañero llegaba de comprobar las cámaras— no funcionan tío. Se empezaron a ver algunas imágenes pero se han jodido.
—¿No se ve ninguna?
—Ninguna. Quien fuera el responsable, se aseguró de que nadie descubriera nunca qué pasó aquí.

Gwyddyon se quedó mirando a Taranis pensativo.

—Vale…— se dirigió a Brynhildr— vamos a buscar a la mujer y nos largamos de aquí.

Contactó con el consejo de Hatra desde el auricular y les informó de que habían registrado la nave y no habían encontrado ni rastro de los responsables. Gwyddyon describió el estado del vehículo y lo que habían encontrado. No omitió que las cámaras de seguridad habían sido destruidas.

—Espera. Esa mujer ya no es de nuestra incumbencia. Que se apañe.
—No.
—¡Tenemos que ir a informar a Hatra sobre lo que ha pasado aquí!
—No sabemos qué ha pasado.
—[Admiro tu paciencia]
—Esta niña nos está haciendo perder el tiempo. Mientras estamos aquí parados los problemas continúan ahí fuera—señaló la ventana de la nave.
—Buscaremos a la mujer. Yo iré delante. Taranis, tú cerrarás el paso, Brynhildr, conmigo.

El peligro podía venir de cualquier sitio, por lo que Gwyddyon prefirió que la humana estuviera en una posición segura. Si ocurría algo desde atrás se ocuparía Taranis y si el peligro venía de frente, lo haría él.

—[¿Te fías de dejar a ese zumbado al final?]
—No sabemos qué hay en la nave. Si hay algo malo, no quiero ponerles en peligro a ninguno de los dos. Actívame los escudos anda.
—[Entendido. Tienes un rostro que no puedes con él. Los demás lo hacen solitos, ¿sabes? Espero que puedas apreciar lo mucho que te ayudo.]
—Si sigo respirando es gracias a ti. ¿No es suficiente?
—[“No hablemos de ello” ¿no?]

Gwyddyon no respondió. Aquella misteriosa presencia ya lo conocía bien y sabía cuándo estaba hablando de más.

—Venga. Vamos a por la mujer, puede seguir con vida.

Empezaron a recorrer la nave en busca del objetivo de la chica. El Pacificador tampoco tenía muy claro por qué estaba ayudándola. Taranis tenía razón, no era asunto de ellos ni Brynhildr ni la mujer perdida. Pero Gwyddyon pensaba que había destruido más vidas de las que había salvado, y era el momento de equilibrar la balanza en contra de la muerte. Si podía evitar que la humana perdiera la vida lo haría. Y si la krahiana seguía entera, mucho mejor.

—Vritra.
—[¿Sí?]
—Tienes que buscar una forma de que pueda hablar contigo de mente a mente… o seré yo el que acabe en el loquero.
—[¿Y lo mucho que me río?]
—Serás cabrón.
—[Algunos de tus compañeros ya lo saben ¿no? incluso te piden que me manifieste. Pero el día que eso pase, pueden ocurrir mucha cosas malas. Así que lo dejaremos.]

—A la izquierda— la joven podía ver suspendido en el aire un mapa holográfico con su propia posición indicada a tiempo real. —Suerte que pude descargar los planos de la nave desde la I.A.— pensó.

Recorrían los pasillos en silencio, la iluminación hacia de las suyas y algunos tramos de pasillo estaban casi a oscuras, la energía de la nave debido a la falta de personal se estaba viendo afectada y la climatización hacia rato que dejo de funcionar bajando las temperaturas. Tenia que darse prisa en encontrar a aquella mujer, no quería que acabara también por venirse abajo el soporte vital de la nave.

Mirando al frente con el mapa en sus narices no pudo evitar mirar al chico que tenia de espaldas caminando por delante de ella, por su cabeza comenzaron a surgir preguntas e inquietudes —¿Y este que se habrá pensado? Yo me basto sola. Con esos aires de líder de la manada— Se fijo en su cara —¿Esas marcas de que serán, tendrá que ver con su cultura o son de nacimiento? ­— Vio que aquel chico estaba articulando palabras —Un momento… ¿Está hablando, solo?­— Intento prestar atención, quizás podría enterarse de algo interesante. Nora Nazanian

Gwyddyon ignoraba que Brynhildr intentaba escuchar lo que hablaba con Vritra. Aquel extraño ser parecía estar cansándose de permanecer en aquella nave destruida. Pero para su suerte, las cosas iban a empezar a cambiar. Seguían buscando a la mujer que Brynhildr quería encontrar ignorando las quejas de Taranis, el compañero pacificador de Gwyddyon que quería terminar las cosas rápido.

—Eh Gwyddyon —dijo Taranis desde su posición. Su compañero se dio la vuelta, esperando a que hablara— ¿Te has fijado en las paredes?
—¿Qué les pasa?
—Esas marcas —apoyó la mano en una de ellas —son demasiado grandes para haber sido hechas por un ser humano o un alienígena. Menuda monstruosidad de humanoide debería haberlas hecho. No me gustaría pensar que las ha hecho una mujer. —Dijo riendo. Gwyddyon dibujó una sonrisa.
—Vritra ¿qué crees?
—[El tipo tiene razón. Algo no va bien en esta nave. Dime… ¿no te suenan esos golpes y marcas?]
—Calla —espetó.

No era el mejor momento para hablar de ello. Gwyddyon apoyó la mano con el guante metálico sobre los golpes y marcas de la pared y sintió que se le empezaba a ir la cabeza. Cerró los ojos con fuerza y la apoyó en la fría superficie de metal. Sentía que la rabia se lo comía, que Vritra estaba a punto de asumir el control de sus actos. Pero Taranis, al apoyar su mano en su hombro, hizo que reaccionara.

—Eh tío. ¿Estás bien? Tienes mala cara —se echó a reír— peor de la habitual claro— después se volvió a poner serio —yo iré delante ahora. No sé qué te ha pasado, pero no estás en condiciones de seguir adelante.
—Claro…
—¿Eh? —arqueó una ceja— ahora sí que tengo claro que no estás fino.

Gwyddyon se miró la mano. Abriéndola y cerrándola varias veces mientras pensaba en las marcas de la pared de la nave.

—¿Gwydd?
—Mierda —susurró.
—[¿Te has acordado eh?]
—Fueron ellos…
—Vaya. Fijaos en esto— Taranis sacó a Gwyddyon de su ensimismamiento. Señalaba a su compañero y a la cazarrecompensas algo que había en el suelo. No era algo que ellos hubieran visto — ¿habíais visto algo así en algún momento?
—[Hay tres presencias desconocidas en la nave. Una parece la mujer krahiana. Las otras dos… no sabría decirte.]

Gwyddyon se quedó mirando el extraño cuerpo en el suelo y se arrodilló a su lado. Aquella cosa no se movía y presentaba heridas que le habían causado la muerte. Seguramente sería alguien de la nave que luchó por protegerse. Apretó el puño con rabia y empezó a descargarlo con saña sobre la cabeza de aquella criatura. No paró de golpear hasta que no sintió que los huesos del cráneo cedían bajo el metal de su guante.

—¿¡Qué estás haciendo!?— exclamó su compañero —¡está muerto tío, no sigas haciendo eso! Brynhildr—dijo Taranis— sigue guiando. Esta nave me pone nervioso ya.
—No anda lejos— dijo con la voz extraña. Taranis no supo decir si era de hombre, mujer o la de Gwyddyon. —Me vais a pagar todo lo que nos hicisteis pasar… uno tras otro… y otro, y otro… no voy a dejar de vosotros ni el recuerdo…
—¿Gwyddyon? —preguntó Taranis asustado. Aquella voz no parecía proceder de él. Además, se echó a reír después de haberse ensañado con el cadáver. Era como si tuviera algo con aquella raza.
—Brynhildr. Creo que tu objetivo no anda muy lejos. Será mejor que espabilemos y nos marchemos de aquí.«Consejo de mierda… ahora os vais a tener que tragar las palabras. Ahora veréis que esta gente existe de verdad y no son una leyenda…vais a tragaros todo lo que dijisteis… toda la basura que echasteis del pueblo oni al que destruyeron… y todos los pueblos que han ido desapareciendo uno tras otro sin importar raza.»

Brynhildr no podía creer lo que había visto. No reconoció que podría ser aquella criatura parecía orgánico pero sus entrañas parecían hibridaciones sintéticas, desde luego no era humano. Y lo que más le preocupaba era que la nave no identificarlo la criatura como ser viviente. ¿Podría haber más de esas cosas?

—Que narices es eso?— Se acercó con cierta curiosidad al cadáver, pero pronto su curiosidad se vio interrumpida, un ruido seco retumbo por el pasillo.

—¿Lo habéis oído?— Se dirigió con cautela al origen de aquel sonido.

Podía comenzar a distinguir una figura. Una criatura de ojos negros piel dura y grisácea parecida a la que podría tener un elefante, con una mandíbula inferior compuesta como si la tuviese dividida en dos.

La chica extendió la mano —¿Te encuentras bien?

La mujer krahiana que se encontraba acurrucada entre un hueco de ventilación y un pilar, parecía en estado de shock.

—¡Chicos la he encontrado!

—Están por todas partes… están… están…— Susurraba la mujer una y otra vez.

—¿Están por todas partes? ¿Quien?—

—Ellos…— Un ruido procedente de una sala cercana le sobresalto, y al darse la vuelta vio un grupo de criaturas como la que encontraron muerta. Solo que estas estaban muy vivas.

—¿Esto… Chicos que tal si nos largamos de aquí? — dijo señalando a la sala donde se encontraban las criaturas, las cuales parecían no haberse a percatado de su presencia.

—Bien, algo en lo que estoy de acuerdo con la cazarrecompensas— Dijo Taranis asintiendo con la cabeza.

Brynhildr cogió la mano de la chica alienígena y la levanto

—Te vamos a sacar de aquí, no te preocupes. — Pero esta reacciona al ver las criaturas de la sala próxima, con un grito de pánico. Alertando a los engendros.

—Ho joder, no, no, no— pudo ver otro grupo mas al fondo del pasillo y dos mas saliendo de los conductos de refrigeración.

—¡CORREEEED!—

Las pisadas de los cuatro al correr retumbaban por los pasillos con unos golpes secos sobre el metal, al fondo todavía se veían aquellas cosas que cada vez eran más, corrían y gemían con unos sonidos guturales.

La joven intentaba disparar hacia atrás mientras corrían.

—¡Ya estamos llegando a mi nave!—

Gwyddyon cargaba con la joven alíen a la espalda, Taranis disparaba como loco consiguiendo matar unos pocos, pero seguían siendo demasiados.

—Allí!! Esta es esa, corred maldita sea!— Uno de esos bichos le venia de frente, la joven apunto con su arma a la cabeza que de un disparo reventó salpicando de fluidos, y cayendo el cuerpo descabezado violentamente contra el suelo. Sin dejar de correr realizaba movimientos con el dedo como si estuviese utilizando un panel invisible frente ella. La nave se empezó a activar emitiendo una gran cantidad de humo.

—¿Pero que… Eso es una nave? — dijo Taranis al darse la vuelta después de abatir dos más.

—Tu entra y calla— apretó un botón más de su panel invisible y la compuerta de la nave se abrió.

Una vez todos dentro, fue corriendo al panel de control e inicio el despegue.

Las llamaradas carbonizaron a los engendros más temerarios y la nave salió despedida reventando el casco de la nave abandonada.

lunes, 26 de marzo de 2018

Reto: narrativa con palabras clave

Aquí va el reto de Marzo.


Mientras Alex y Nathan bebían un chocolate frío en su cafetería favorita empezaron a leer el diario que  se había dejado un hombre mayor en su mesa. Estuvieron echando un vistazo sin prestar mucha atención hasta que leyeron algo sobre el nuevo jarrón del museo de Tale que encontraron en una excavación. Ambos chicos se miraron mientras sonreían con malicia. No era necesario decir ni una sola palabra porque sabían qué era lo que estaba pensando el otro. Demasiado tiempo trabajando juntos.
Se levantaron con el periódico en la mano y tras pagar sus bebidas, pues querían volver varias veces a aquel establecimiento y no les salía a cuenta correr sin pagar, decidieron buscar información sobre el preciado objeto. Parecía pertenecer a una familia de hacía más de 300 años. En el mercado negro de arqueología darían un buen dineral por él. Aquel jarrón debía caer en sus manos.
Ese día, pasaron por el museo para estudiar cómo se distribuían los guardias mientras buscaban las cámaras de seguridad, instaladas en las esquinas del techo de la sala donde se encontraba el preciado tesoro que estaban dispuestos a robar. Se acercaron a él y vieron que había una cerradura. Era obvio, no lo iban a dejar al descubierto. Y romper el cristal no era una opción. Demasiado ruido inútil. Salieron del museo y vieron a la hija del director con su madre. Era una niña muy agraciada. De cabello rojo con un bonito lazo en la cabeza. Se notaba que le gustaban los adornos. Alex sintió un fuerte rechazo hacia ella. Los adornos que solían gustar a las mujeres costaban un dineral y él no iba jugándose la vida por el mundo para después gastar la fortuna en preseas.
 La niña llevaba un osito de peluche cogido de la mano y su madre le insistía pesada en que tuviera cuidado con él porque era muy bonito. Pero Alex y Nathan interpretaron el mensaje de otra manera. ¿Y si ese peluche escondía una… llave? No sería el primer caso en el que encontrarían algo así dentro de un objeto mundano. Debían hacerse con ese peluche.
     Habría sido más fácil esconder la llave en algún abrigo favorito, pero no. Debían meterlo dentro de ese peluche. ¿Cómo vamos a cogerlo?— preguntó Nathan—habrá que seguirlas y meternos en su casa.
     Nos hemos metido en sitios peores. Esto será una tontería. Solo espero que si se necesita algún tipo de contraseña, sea supercalifragilisticoespialidoso, mira que me costó aprender la dichosa palabra por si podía resultarnos de utilidad en un futuro… ¿recuerdas aquella contraseña que nos llevó una semana adivinar?
     Sí, la dichosa frasecita palíndroma de las narices. Hay gente muy rebuscada. Me gusta. Admítelo Sasha, hace más ilusión un botín conseguido con esfuerzo y superación que darte de morros con el típico objeto sagrado de un templo donde la gente, muy inocente ella, cree que está a salvo.

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viernes, 16 de marzo de 2018

Slow Motion


16-3-2018

SLOW MOTION

Gwyddyon corría por aquel mundo extraño persiguiendo al asesino del consejero de Hatra turiano. Le lanzaba los cuchillos pero aquel hombre era muy escurridizo. No era algo que hubiera visto antes. Frustrado, el oni decidió que Vritra tomara el control de su cuerpo por completo. Todavía rabiaba al pensar lo que le ocurrió a su gente y a la persona que él más quería en el mundo. El consejero asesinado también tenía familia y gente a la que amaba. Vritra, encantado de que le cediera el control, movió la mano de Gwyddyon sacudiéndola en el aire y de repente, el ambiente empezó a distorsionarse y una barrera grisácea se extendió por todo el lugar. Logró esquivar una bala que iba directa a su cabeza. Si Vritra no hubiera detenido el tiempo, él ahora mismo estaría muerto. Pudo ver la bala con claridad pasar por su lado y el oni abrió mucho los ojos. Pero de nuevo el control pasó al asura, que echó a correr hacia el asesino. Era el único que podía moverse. Todo se había congelado y él era el fantasma que se movía invisible en el mundo de los vivos. Con pasos sombríos se acercó al asesino y antes de que él pudiera reaccionar, Vritra estaba frente a él riendo. Jugando con su presa antes de matarla.

Lo llevó contra una pared retorciéndole el brazo en la espalda y le rompió un dedo. El tiempo, al ir más lento, le provocaba un sufrimiento interminable al hombre, que intentaba suplicar por su vida. Pero la línea temporal había sido alterada y no lo conseguía. La voz no llegaba a la realidad y solo se escuchaba la risa desquiciada de Vritra rompiéndole los dedos de uno en uno. Cuando jugó con él lo suficiente, decidió matarlo lentamente regocijándose en su agonía. Lenta, dolorosa e interminable. Aceleraba el tiempo para herirle y cuando él rugía de dolor, Vritra volvía a congelarlo todo mientras el asesino sentía un dolor desgarrador perpetuo. Él mismo suplicaba a Gwyddyon que acabara con su vida. Pero Vritra no estaba dispuesto a dejar escapar a su presa de aquella manera tan cobarde.

— Buscaré a tu familia—decía en su oído—la traeré aquí. Y la mataré lentamente… uno tras otro, y otro, y otro… hasta que sientas el mismo dolor que sintió el consejero y su familia tras anunciar su muerte…—pasó la mano por el rostro empapado en sudor del asesino deimos— pobre desgraciado…—dijo con sorna— ¿creías que te ibas a librar? Qué pena me das…—apoyó su cabeza en la del deimos—qué pena me das—empezó a reír.

— ¡¡¡Estás loco!!! ¡¡¡estás loco de remate!!!

— ¡Dilo más lento por favor!— ralentizó el tiempo a la vez que el asesino hablaba y Vritra hundió el dedo índice en el ojo del asesino con el guante metálico de Gwyddyon puesto.

El hombre murió tras una tortura eterna. Vritra se sacudió la mano para limpiarla de los fluidos oculares del asesino deimos mientras reía.

— ¡Bueno tío ya te has divertido suficiente!— dijo Errante corriendo hacia él. Cuando entró en la distorsión temporal, el asura creía que tendría dificultades para moverse pero caminaba por ella con toda la tranquilidad. Errante ni siquiera era consciente de la distorsión— ¡¡Gwyddyon vuelve!!

Vritra se desvaneció y Gwyddyon se desplomó. Errante le agarró antes de que cayera al suelo y se agachó junto a él apoyando la espalda del oni en su rodilla. Tenía la cabeza echada hacia atrás con los ojos entreabiertos clavados en el cielo y la boca medio abierta. Errante le daba suaves golpecitos en la cara con la mano para traerlo de vuelta.

— Vamos tío. Despierta. Vuelve.

— … ¿Qué coj…?

— Te cepillaste al asesino pero de manera brutal.

— ¿Brutal?

— ¿No te acuerdas?—preguntó riendo— ¡menuda carnicería has montado! Rompiendo huesos y sacando ojos.

— «Vritra»

— Tienes una forma un poco jodida de matar ¿sabes? El ensañamiento no es moralmente aceptable.

— ¿Qué sabrás tú de moral?

Dicho esto, echó la cabeza hacia atrás de nuevo y perdió el conocimiento. Errante lo mantuvo en la misma posición. Con la espalda y la cabeza del oni apoyadas en la pierna del turan.

— « ¿Por qué no te acuerdas de nada?»— pensó mientras miraba el rostro inconsciente de su amigo.

Al rato, escuchó la Perseus que se acercaba a ellos. Hawkeri la conducía. El turan hizo señales con las manos y le ayudaron a subir a Gwyddyon a la aeronave para abandonar aquel mundo extraño.

martes, 30 de enero de 2018

Reto: Perspectiva de compras resinosas 2018

¡Buenas! Nuevo año y nueva tanda de retos. A ver qué tal va esta vez ^^

Este mes hemos escogido Perspectiva de compras resinoas en 2018 y aunque no tengo demasiadas cosas por contar, voy a ver qué puedo aportar esta vez xD Por desgracia no creo que pueda poner fotos porque no tengo nada claro todavía -__-

No estoy para gastar mucho en muñecos y por desgracia, mi lista se ha agrandado con algunos que no sé si llegarán este año a excepción de una Hujoo Amie que solo los dioses sabrán cuándo la tendré por aquí.
Es un molde muy personal que no gusta a todo el mundo.

Además del maquillaje de Vega Lyrae (LeLe Angel of Dream) que está en manos de la maravillosa Lady Katherine, también quiero comprarle unos ojos. Pero todavía me estoy debatiendo si oscuros o claros porque tiene los ojos grandes y no quiero que quede creepy. El molde en cuestión es este:

También quiero acabar de customizar a mis nenes. A muchos de ellos les faltan los detalles y aquí tengo el que más me preocupa: Busco una peluca castaña de media melena (no me gustan las pelucas que son igual de largas que alto el muñeco, además, a mis personajes no les pegan ese tipo de pelos xD) SIN flequillo para una SD y no sé de dónde sacarla. Tiene que ser LISA.

Ropa. Bueno xD es lo peor. Como no hay nada de fantasía, pues me busco la vida combinando lo que veo que me puede servir. Gracias a dios mis personajes son una fantasía atemporal. No es medieval épica como el Señor de los Anillos ni fantasía clásica como D&D. Es más tirando a lo Final Fantasy que sabéis que hay de todo. Sobre todo a partir del X. Me quedan muuuchos todavía por vestir y me voy a volver loca -__-

No me gusta mucho cómo me ha quedado esta entrada, sinceramente -__- pero es que no tengo mucho que contar.

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