jueves, 3 de noviembre de 2016

En exasperante compañía




― ... Tarde o temprano acabaremos por recuperarlo y...― algo interrumpió la conversación de Rony con su compañera asura. Ambos se sobresaltaron al ver que uno de los portales parecía haber traído a alguien.

― Vaya. Parece que tu contenedor intermundial ha traído basura espacial.

― Tonterías.― Dijo Rony con tranquilidad― sé que no puedes evitar sentir celos de mi éxito y sé también que en el fondo te alegras de mis resultados.

― ¿Alegrarme por haber traído a un bicho inferior hasta aquí? ¿por qué debería ser motivo para alegrarme? anda y calla.― Gruñó Fulgurita, que así se llama su compañera― está malherido. Ya seguiremos debatiendo después, tenemos que ayudarle.

El chico era mucho más alto que ellos. Rony y Fulgurita le llegaban aproximadamente por la cadera por lo que moverle era un poco difícil, pero con esfuerzo lo consiguieron. El desconocido intentaba colaborar, pero estaba destrozado y casi no podía moverse.

― Tiene mal aspecto.― Observó Fulgurita.

― Eres de verdad una científica maravillosa.― Dijo con ironía. La asura le lanzó una mirada desaprobadora y después volvió a centrarse en el desconocido. Que tenía los ojos cerrados con fuerza y apretaba los dientes.

Lograron llevarle al hospital de la ciudad de Soren Draa y una vez allí, los asura médicos empezaron a curar sus heridas siempre sintiendo curiosidad por el sujeto que tenían delante. Algunos de ellos decidieron extraerle una muestra de sangre para analizarla y saber qué tipo de criatura era. Se parecía a un humano como los que había en Gondwana pero algo les decía que tenía algunas diferencias muy importantes al respecto. Pasadas unas horas que para ellos se hicieron eternas, lograron estabilizar al chico y le dejaron descansar hasta que pasados unos días por fin despertó. Rony y Fulgurita se encontraban con él en ese instante. El asura parecía pensativo.

― ¿Rony, va todo bien?― preguntó Fulgurita.

― Sí. No es nada. Estaba pensando.

― Pues por eso mismo. Es raro que pienses en algo.

― ¡Tengo una actividad cerebral maravillosa, si no te lo crees consúltalo con mi neurólogo!

― Va. Déjate de tonterías y dime qué te pasa por ese... maravilloso cerebro.

― Me recuerda que alguien estuvo en peligro y no pude ayudarle, eso es todo. Sin embargo, esa persona sí que pudo salvarme a mí. Estoy vivo gracias a esa persona... y la echo mucho de menos.

― Vaya... si tienes hasta corazón y todo. ¿Quién lo iba a decir?

― ¿Celosa?

― ¡Claro que no!―se molestó.

― ... ¿Qué demonios sois vosotros, pigmeos?

― Vaya... buenos días, ha sido un placer salvarte, de nada... de verdad.― Se quejó Rony.

― Ya. Gracias por salvarme, pensé que no lo contaría... pero jamás imaginé que me encontraría con alguien que no fuera más... ya sabéis... como yo.

― ... ¿Alto, estúpido, pesado, desagradecido y bocazas por ejemplo?― gruñó Rony cruzándose de brazos.

― ... Tienes muy mal genio para lo pequeño que eres ¿sabías?

En ese momento, Fulgurita estalló en una sonora carcajada cayendo incluso de espaldas al suelo sin dejar de reír. El desconocido la miraba con una ceja arqueada y dibujó una sonrisa. Después, miró de reojo a Rony y vio que le observaba con los ojos entrecerrados y con los labios formando una fina línea.

― Eh... lo... lo siento. Perdón... gracias por ayudarme.

― Sin rencores chaval... sin rencores...― dijo Rony alejándose. Iba a buscar al médico y el desconocido se presentó a Fulgurita como El Errante. Le preguntó sobre ese "sin rencores" que le había dicho y ella, le respondió que se fuera preparando.

― Vaya... creo que he empezado con muy mal pie.

― Bastante. Tienes una forma de ser irritante e improductiva.

― Tengo dolor de cabeza...

― ... ¿Qué?

― Que tengo dolor de cabeza.

― Chico. ¿De qué mundo prehistórico vienes? ¿dolor de cabeza? ¡se dice cefalea! proviene del lenguaje antiguo, cephalaea, y hace referencia a dolores y molestias de cualquier parte de la cabeza en los distintos tejidos de la cavidad craneana, o en las estructuras que lo unen a la base del cráneo como músculos, vasos sanguíneos que rodean cuero cabelludo, cara y cuello. Según los estudios, la cefalea es muy frecuente y en los países con más estrés se produce una vez al año en el 50% de la población pero solamente el 20% la presenta intensa en algún momento de su vida. Las cefaleas se producen por muchas cosas, normalmente todas ellas inofensivas, pero en ocasiones muy, muy extrañas son producto de alguna enfermedad que podría poner en peligro la vida del paciente.

― ... Dolor de cabeza.

― ... Cefalea.

― Bien.― Dijo el médico acercándose al chico― vaya, un ejemplar humano muy extraño, es interesante. Me pregunto qué resultados obtendrán de tu analítica mis chicos.

― ... ¿Me habéis extraído sangre estando inconsciente? ¡¡¡sois unos fulleros, tramposos!!!

― Hijo, somos científicos y todo lo que sea distinto a nosotros nos fascina... vamos a ver esas heridas...― tras examinarlas un rato― bien. Parece que te estás recuperando muy bien... nuestra medicina es sin duda la mejor del sistema intermundial de Gondwana. Unas heridas que han estado a punto de matar a un ser vivo y hemos podido neutralizarlas... y mira qué bien que ha quedado la piel, ni una sola marca...

― Doctor... estoy bien ¿no? ¿nada de secuelas?

― Nada de secuelas.

― Genial. Muchas gracias por vuestra ayuda, pero tengo que irme ya.

―Eso. Y no vuelvas.― Dijo Rony.

Errante se alejó de Soren Draa y se quedó mirando al cielo. Cerró los ojos y en unos segundos aterrizó una aeronave en la que se podía leer: Perseus. Rony y Fulgurita quedaron boquiabiertos ante aquel espectáculo y pronto intentaron investigar al hombre para ver cómo lo había hecho. Querían hacerle pruebas en la cabeza y los ojos, pero él no se dejó.

― La Perseus es una aeronave especial, eso es todo. Responde a mi llamada cuando la necesito, es... tecnología invasora de Ethergia. Lo único bueno que nos dejaron.

― Es cuanto menos interesante.― Rony llevó las manos a la espalda― viajaré contigo para ver cómo funciona esta cosa. Y de paso me servirá para despejar mi maravillosa y productiva mente. He logrado traer algo de fuera a través de uno de mis magníficos e inimitables portales asura, así que por ahora estoy satisfecho. Pero aún no he acabado de encontrar con la fórmula correcta. Quiero que se mantengan de forma permanente, el que usaste para venir a Laurasia duró solo unos pocos segundos.

― Yo también vengo.― Dijo Fulgurita― no puedo permitir que Rony adquiera más conocimientos de los necesarios. No estaría bien que él fuera el más sabio de los asura. Además, a diferencia de la tontería de los portales yo me dedico a estudiar la magia y estoy interesada en un sujeto que llevo años buscando. A ver si tuviera suerte y logro dar con él.

― ... Sois como muy repelentes ¿no?

― Se dice redicho muchacho. Redicho o pedante. Y te sueno así porque tengo un nivel intelectual que ningún otro ser vivo podrá alcanzar jamás.― Dijo Fulgurita―. Si tuvieras mi nivel intelectual, algo que no ocurrirá jamás, no te sonaría tan... "repelente".

― Uf... este viaje va a ser una pesadilla.

Fulgurita se echó a reír y Rony se cruzó de brazos asintiendo con la cabeza. Mientras conducía la aeronave, el asura se acercó para que le explicara cómo funcionaba. Errante no tuvo ningún problema pero le puso como condición que le dejara expresarse como él quisiera. Rony se echó a reír, era Fulgurita la dictadora de la palabra, él no le hacía tanto caso... o lo intentaba. Ese día, mientras hablaban, Errante tuvo una idea. Iban a viajar mucho y Gondwana era un mundo gigantesco, había tensiones políticas y era mejor no pertenecer a ningún lugar. Les hizo la propuesta de ser piratas del aire, aunque Errante no pertenecía a Gondwana y no tenía intención de quedarse ahí para siempre. Pero para el momento podía ser divertido. Los asura al principio no estaban de acuerdo, sentían que se denigraban con la propuesta pero con el tiempo, Errante les enseñó que la inteligencia no era lo único que movía el mundo ni lo único que daba la felicidad.







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